Visitas al sitio

IL POSTINO

IL POSTINO
Mostrando entradas con la etiqueta NICARAGUA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NICARAGUA. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de julio de 2010

PUES LE DUELE EL AMOR.

Parte 4/4
Las Tinieblas Enemigas, de Ruben Darío

— Oh ! comme je comprends l’amour de Baudelaire
Pour ce grand Ténébreux qu’on lit en frissonnant !

¡Oh! ¡como comprendo el amor de Baudelaire
por esta gran Tiniebla que nosotros leemos estremeciéndonos!

dice alguna vez, hablando de Edgar Poe. "Los malos maestros", diría con razón Jean Carrère.

En otra parte escribe:

À force de songer, je suis au bout du songe ;
Mon pas n’avance plus pour le voyage humain,
Aujourd’hui comme hier, hier comme demain,
Rengaine de tourment, d’horreur et de mensonge !

Il me faut voir sans cesse, où que mon regard plonge,
En tous lieux, se dresser la Peur sur mon chemin ;
Satan fausse mes yeux, l’ennui rouille ma main,
Et l’ombre de la Mort devant moi se prolonge.

A fuerza de fantasear, estoy al final del sueño;
mi paso no avanza más por el viaje humano,
hoy como ayer, ayer como mañana.
¡ Cantinela de tormento, de horror y de mentira !


Me hace falta ver sin cesar, eso donde mi mirada se hunde,
en todos los lugares, vestir el Miedo sobre mi camino,
Satán falsea mis ojos, el aburrimiento oxida mi mano,
y la sombra de la Muerte delante de mí se prolonga.


El Miedo y la Muerte, por siempre.


Y sus dedicatorias... a Barbey, a Bloy, a Rops, a Charles Buen, al doctor Julien...


Seguramente Rops pintó su "Bebedora de Ajenjo" por los versos que Rollinat dedicará a aquel médico.


Quisiera traduciros (*) el rondel de "La Locura", profético..., como el "Mal de Ojo"... o el "Horóscopo", en que:

... soudain, se dressant dans la brume uniforme
Devant mes pas,
Un long Monsieur coiffé d’un chapeau haut de forme
Me dit tout bas
Ces mots qui s’accordaient avec la perfidie
De son abord :
— « Prenez garde : car vous avez la maladie
Dont je suis mort. »


... de repente, vistiéndose dentro de bruma uniforme
delante de mis pasos,
un gran Señor cubre su cabeza con un sombrero alto.
me dice muy bajo
estas palabras que concordaban con la perfidia
de su vista:
- Tome cuidado; ya que usted tenga la enfermedad
de la que yo estoy muerto."


Pero no dejaré de transcribir íntegro (*) el "Epitafio", que es de una horrible actualidad, y que hará meditar a los reflexivos (*):

Quand on aura fermé ma bière
Comme ma bouche et ma paupière,
Que l’on inscrive sur ma pierre :
« Ci-gît le roi du mauvais sort.
Ce fou dont le cadavre dort
L’affreux sommeil de la matière,
Frémit pendant sa vie entière
Et ne songea qu’au cimetière.
Jour et nuit, par toute la terre,
Il traîna son cœur solitaire
Dans l’épouvante et le mystère,
Dans l’angoisse et dans le remord.
Vive la mort ! Vive la mort ! »

Cuando hubieran terminado mi cerveza
como mi boca y mi párpado
que lo inscriban sobre mi tumba:
Aquí yace el rey de la mala suerte.
Este loco del que el cadáver duerme
el horrible sueño de la materia,
estremeció durante su vida entera
y no fantaseará más que en el cementerio.
Día y noche, por toda la Tierra,
él cargará con su corazón solitario
inmerso en el terror y el misterio,
inmerso en la angustia y en el remordimiento.
¡Viva la Muerte! ¡Viva la Muerte!


Sin embargo, en la última página de su tremendo libro (*) se le escapa, a pesar de su obsesión malsana, un clamor que pide piedad: Mon Dieu... (Mi Dios...).

Dios haya, por fin, en la eternidad, libertado del dolor el alma del que fue condenado en vida, y salve a los poetas de buena voluntad del imperio de las tinieblas enemigas.

(*) Siendo el máximo representante del modernismo en lengua española, a finales del siglo XIX y principios del XX, Ruben Darío disfruta la poesía de Rollinat y enaltece lo que fue su trágica vida. Hoy gobierna en Nicaragua el socialista Daniel Ortega y ojalá podamos seguir enriqueciendo nuestra cultura para vencer el racismo de leyes como la SB 1070 que quieren ver a los latinoamericanos como subhumanos:

Ahora el águila tiene
su dolencia mayor
Nicaragua le duele
pues le duele el amor

Y le duele que el niño
vaya sano a la escuela
porque de esa manera
dé justicia y cariño

El espectro es Sandino
con Bolívar y el Che
porque el mismo camino
caminaron los tres.

domingo, 18 de julio de 2010

LA RABIOSA

Parte 3/4
Las Tinieblas Enemigas, de Ruben Darío


Veinte años después de su separación de París, ciudad de su éxito y de su perdición, volvió. Hace como tres meses... ¿ A qué viene Rollinat ? ¿A traer un nuevo libro en que renuncia a las sombras y saluda al bien que hay bajo el cielo azul? ¿A cantar un alba de paz, de felicidad humana, de amor entre los pueblos, de bienhechor comercio, de deseada armonía?

No; viene a dejar en el Instituto Pasteur a su mujer, que ha sido mordida por un perro rabioso.

Y días después el amargo hombre, todo nervios y terror, sabe que no se ha podido salvar a su mujer, que ha muerto de la más horrible muerte: de rabia.

En seguida, en su desesperación, vuelve al campo, en donde no puede estar un solo momento tranquilo; recurre a los narcóticos, a los brebajes de olvido; pero la fatalidad lo tiene ya bien atado: la locura llega, violenta, y hay que traerlo a una casa de salud, a las cercanías de París, a Ivry, a la clínica del doctor Moreau, de Tours. Allí muere, y mañana lo entierran.

Esta noche, después de escritas las líneas anteriores, he abierto el volumen de Las neurosis y me he quedado ciertamente estupefacto al encontrarme con un poema, que es extraño que a ninguno de los necrólogos de Rollinat haya llamado la atención... Es algo que espanta... Para coincidencia es demasiado... La poesía, "escrita hace veinte años", es la siguiente, que traduzco literalmente:


LA RABIOSA

¡Quiero morder! ¡Retiraos!
¡ La noche cae sobre mi memoria
y la sangre sube a mis ojos locos !
¡Ved! Mi boca, torcida y negra,
babea a través de mis cabellos rojos.


Ya he hecho horribles hoyos
en mis dos pobres manos de marfil,
y he golpeado mi cabeza a fuertes golpes.
¡Quiero morder!


Calmaría mi sed en vuestros cuellos
si pudiese todavía beber.
¡ Oh ! Siento en mi mandíbula
una rabia abominable:
¡Por favor! ¡Atrás! ¡Retiraos!
¡Quiero morder!


Se comprende que, después del horroroso desenlace del accidente de que fue víctima su esposa, y más templada que nunca la sed ardiente de sus nervios, haya sentido el postrero estallido, y antes que en el suicidio, que tanto temía, como lo revela en varios de sus viejos versos, antes que en la muerte, se haya hundido en la locura, haya caído en el manicomio.

EN PODER DEL MÁS ALLÁ

Parte 2/4
Las Tinieblas Enemigas, de Ruben Darío


Eso más allá, tan desconocido hoy como en los más recónditos siglos, contiene todo lo que hay de profundamente misterioso en el universo, la esencia del pensamiento, el secreto de la locura, la verdad del ensueño, la razón de la muerte. Claro es que los que tenemos una creencia religiosa cualquiera, no contamos con la última hipótesis del último estudioso y con la última suposición del más flamante descubridor de absoluto.

Rollinat en otras épocas habría sido tratado por el exorcismo, y, posiblemente, quemado; por menos se quemó a otros. Hoy ha muerto en una clínica, gracias a que los antiguos teólogos están sustituidos por los modernos psiquiatras, lo cual está reconocido como una ley del progreso.

Uno solo de los libros del desventurado os dará una idea de la caja de Pandora y urna de los demonios que era su pobre cráneo: Las neurosis, dividido en cinco partes: "Las almas", "Las lujurias", "Los espectros" y "Las tinieblas". Un médico os dirá: "Delirio de la persecución, lipemanía, parálisis general"; un doctor de la Iglesia os declararía francamente: "Posesión". Dice ese volumen las torturas de la persecución del fantasma del crimen, el superaguzado instinto del daño: los vagos estremecimientos, las alucinaciones, el silencio, las extrañezas de la música, el alma de Chopin y de Poe, los horrores de la pasión carnal, las crueldades de la carne, la felicidad femenina, las pesadillas, las torturas, los gatos, las serpientes, los tísicos, el suicidio, el amante macabro, la señorita esqueleto, la muerta embalsamada, el sonámbulo, la bebedora de ajenjo, el ladrón, el bohemio, el enterrado vivo, el soliloquio de Troppmann, el verdugo monómano, el monstruo, el loco, la cefalalgia, la mala suerte, la enfermedad, la hipocondríaca, la quimera, la locura, el mal de ojo, la navaja de barba, la vilanela del diablo, la rabiosa, los ojos muertos, el abismo, la ruina, las agonías lentas, el atáud, la Morgue, la putrefacción, el silencio de los muertos, el infierno, el epitafio, De Profundis... Todos esos son títulos o temas de sus poesías, y las poesías corresponden al tema... Todo eso se recitaba y se sabía de memoria en los salones parisienses... Platos especiales, versos faisandés, complemento del estremecimiento nuevo traído por el otro maestro infeliz, Baudelaire. Mas en la suposición de que en Rollinat fuese natural esa manera de mirar la existencia por su parte oscura, fúnebre y diabólica, en el público no podía durar lo que era impuesto por la moda, y la moda pasó y no se volvió a hablar más del féretro de Sarah Bernhardt ni de las canciones tenebrosas del sombrío melenudo "que se parecía a un lobo".

Se dijo que se había ido al campo a llevar una vida de campesino. Otros libros de versos suyos, en que hasta el sentimiento de la naturaleza está expresado con su preocupación, con su obsesión eterna, llegaron, pero ya no tuvieron el éxito que los primeros poemas de sombra, de noche, de miedo y de sangre. El pintor sueco Allan Osterlind, que fue de sus íntimos, ha narrado algo de su vida en la campaña. Osterlind recordaba las largas noches de invierno, en Fresselines, en que el poeta pasaba al piano, cantando con su voz potente y singular, que iba de bajo a tenor, las melodías originales inspiradas en sus versos campestres: "La canción de la perdiz gris", "El cementerio de las violetas", "Los cuervos". Contaba su vida entre sus perros y gatos, y el gozo del poeta en recibir a sus amigos, en retenerlos hasta por la mañana a la hora en que la poción de cloral lo procuraba en un sueño pesado, surcado de sueños fantásticos... Casado, en la paz del campo, a donde cuentan que solía salir con gruesos zuecos, de pesca, de excursión, no pudo, sin embargo, encontrar la tranquilidad. Frecuentó demasiado las regiones del miedo: harto provocó el terror en sus libros y en su vida. Solía errar entre ruinas y lugares sombríos. La enfermedad, llamémosle la enfermedad, le había agarrado con sus uñas potentes. La vida se vengaba de él entregándole por completo a lo que está más allá de ella, a los delirios, a los terrores, al imperio de las tinieblas enemigas.

DE JUGAR AL FANTASMA A SERLO

Se procede a entregar el texto de Ruben Darío sobre el gran poeta francés del Cabaret Chat Noir en Montmartre, por ahora se han presentado cuatro poemas suyos que se han titulado por cuestión de traducción: "La rabia del gato", "Absenta", "La aprensión" y "La tarántula del caos". Con la lectura del ensayo de Darío se abren muchas luces sobre la personalidad de este genio enigmático, continuador del legado de Poe y Baudelaire.


Parte 1/4
Las Tinieblas Enemigas, de Ruben Darío

Los profesores, los sabios oficiales, los doctores de la ciencia humana, que creen haber asido la verdad con cuatro pinzas y cuatro estadísticas; los que ven hasta donde alcanza lo que saben, los que han escamoteado a Dios, os podrán hablar largamente y en términos semigriegos, que complacían ya a Molière, de las causas más o menos probables que han llevado a una horrible muerte a un poeta maldito que estaba casi olvidado: Maurice Rollinat. Yo procuraré deciros sucintamente la pesadilla de su vida y el espanto de su fin. Porque aquí una vez más se cumple Talis vita, finis ita. Todo es uno en el hombre: existencia, obras, impulsos; la fatalidad, que tiene muchos nombres, rige la vida, desde el espermatozoario hasta la podredumbre. Y así hay la fatalidad del bien, como hay fatalidad del mal, fatalidad angélica y fatalidad demoniaca. Y tal hombre desde la cuna va para el altar, y tal otro para la batalla, y tal otro para mirar pensativo las entrañas del mundo. Allí están los instintos y las vocaciones. Vocaciones, es decir, llamamientos, llamamientos de voces inaudibles que están en lo profundo del misterio y de la eternidad. Y la eternidad y el misterio estarán ante las cosas humanas cuando no exista ni el polvo de recuerdo de la sabiduría de hoy, y como estaban en los tiempos en que se levantó la Esfinge egipcíaca y en que había pensadores y sacerdotes en la Atlántida y en Palenque, Chiapas.


Maurice Rollinat fue un poeta de talento, ni mayor ni menor; en todo caso, en las antologías entrará como un poeta menor, a causa de ser su obra casi toda reflejo y eco; reflejo lejano de Poe, eco de Baudelaire. Su poética no alcanzó al simbolismo ni se quedó completamente en el Parnaso. Su alma fue la de un romántico puro, exacerbado, pues hasta en su licantropía tuvo un antecesor en el antiguo batallón huguiano.

Apareció su nombre repentinamente y se apagó de pronto, como un fuego fatuo o de artificio. Era en los tiempos de la impasibilidad parnasiana por un lado y de la sequedad naturalista por otro. Apenas Richepin había puesto por un momento agitación con sus Chansons des Gueux. El ambiente era propicio para otra cosa. Rollinat apareció como cultivador de "flores de mal", rimador y músico macabro. Cantaba en cabarets y salones versos baudelerianos con música suya, y canciones propias, aullantes, gimientes, con una voz lúgubre y un aire más lúgubre aún. Era en los tiempos en que Sarah Bernhardt , entre cuatro cirios, se complacía en dormir en un atáud... Sarah Bernhardt se encantó con el nuevo lírico, que tan bien sentaba a sus nervios. eran los tiempos en que aquel mal sujeto que se llamaba Albert Wolf hacía y deshacía reputaciones en las primeras columnas de Le Figaro, y Albert Wolf dedicó un elogioso artículo al lírico que agradaba a Sarah Bernhardt y París reconoció en seguida que Maurice Rollinat tenía genio. La moda estaba por las neurosis, verdaderas o falsas. ¿Rollinat era sincero, o era poseur (fatuo)?

La tragedia lamentable de sus últimos días, después de tantos años de no variar de actitud, aún lejos de París y sus literaturas, fuerzan a creer que el pobre poeta era sincero. Cuando más, podría suceder que el hábito de estar agitado y la obligación estética de la desesperación le hayan al fin perturbado el cerebro y acabado por lanzarle en el abismo a que tantas veces se asomó. Luego los venenos del carácter, los modificadores del pensamiento, los paraísos artificiales que no son sino infiernos verdaderos, llámense alcohol, morfina, cloral, le acabaron de empujar en el reino temeroso de las tinieblas enemigas. Una vez más se hace palpable la verdad que encierra un decir que se encuentra entre los principios de la antigua Cábala: "No hay que jugar al fantasma, porque se llega a serlo".