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IL POSTINO

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viernes, 26 de febrero de 2010

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ESQUIZOFRENIA

SCHIZOPHRENIA

DE - LECTIVO

OF KATE WINSLET
ESQUIZOFRENIA

SCHIZOPHRENIA


DE - LECTIVO

OF KATE WINSLET


At 17 I went to prison for murder

By 19 I was penniless and heart broken

I almost drowned at 20

My mind started to go at 24

Then I had my memory erased at 28

And by 29 ..... I was in neverland



My real life doesn't need


any extra drama


that's why my card is...>


Kate Winslet !

jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO 2010


At 17 I went to prison for murder

By 19 I was penniless and heart broken

I almost drowned at 20

My mind started to go at 24

Then I had my memory erased at 28

And by 29 ..... I was in neverland


My real life doesn't need


any extra drama


that's why my card is...

Kate Winslet



My real life doesn't need

any extra drama

THE READER

My real life doesn't need

any extra drama

THE READER


My real life doesn't need

any extra drama

THE READER


congratulations Vancouver !

see us soon in 2010 !

HAPPY NEW YEAR 2010 !

martes, 19 de mayo de 2009

PESADILLAS Y SUICIDIO EN SCHLINK Y CANETTI

Michael, el joven que aprendió el acto de amar con la criminal Hanna Schmitz, queda atrapado en su pasado, parecerá que es fácil superar un hecho ya vivido, pero regresa y se posiciona en el presente, en el futuro de la persona que ya no quiere recordar eso ya lejano.

Schlink con mucha elegancia nos muestra que el remordimiento es una losa muy pesada, y que se debe estar acostumbrado a llevarlo a cuestas, es imposible rodear y escapar de lo que hace sentir a uno culpable, como también es imposible olvidar el amor que se tiene por alguien aunque pase mucho tiempo.

En el recorrido de Michael por ese pasado, se pregunta: ‘Pero, ¿para qué asegurarse que la ciudad sigue allí?’, es mejor la retirada, escabullirse, esconderse, pero es imposible, tarde o temprano, el pasado se impone frente al presente o futuro.

Hanna, una mujer inteligente (aprendió a leer por sí misma), sabe que una forma de olvidar los remordimientos es soñar, y los libros, las lecturas que recibe de ellos, le proporcionan ese goce de escapar de esa realidad opresiva, contaminada, donde le toca vivir.

Hanna, analfabeta, no es ignorante, no es inútil, y aquí punza lo delicado, nunca aceptará que no sabe leer ni escribir, porque dentro de su carácter muy peculiar, ella quiere manifestar que con otro destino ella pudo llegar a tener una biblioteca como el papá de Michael o como el juez que la condena, Hanna está en posición de uno a uno con cualquiera, y no admitirá la discriminación, tanto es el recelo de Hanna por su posición digna de par con cualquier ser humano, que ella siente que se ha equivocado al verse arrastrada al bando nazi y haber perpetrado crímenes que no tienen justificación, y se suicida.

Michael no quiso intervenir cuando sabía que Hanna era analfabeta, tanto atormenta a Michael ese secreto que busca consejos, y le dicen lo que para ti es conveniente, para el otro no puede serlo, y más allá su padre manifiesta que no poder ayudar a sus hijos se le hace insoportable, así como la Biblia cuenta de Abraham ante el sacrificio de Isaac, y el ser humano se encuentra siempre ante esa elección que modifica su vida.

Pero Michael ya no puede concentrarse en el estudio, los profesores, los libros, es preso del insomnio como Hanna, y aquí comparten esa condena de creer que son culpables y no poder remediar ya nada.

Michael decide no tener intromisión en el juicio a Hanna, y a pesar de la ingenuidad que tenía Hanna sobre los crímenes del nazismo, ella quiere abrir los ojos y se enfrenta a los libros que cuentan el horror, Hanna come del fruto del saber y se condena con el sufrimiento que le provoca saber que ha pecado. Pero obedecer era la consigna, y como un verdugo, sin escrúpulos cumplían los mandatos, y tenían esa peligrosa indiferencia ante las personas, donde se encierran en un ensimismamiento que los protege de pensar en los otros.

Intervenir para cambiar una situación o quedarse al margen y esperar la situación:
‘La Odisea es la historia de un movimiento, con objetivo y sin él al mismo tiempo, provechoso e inútil’.

Y Michael toma el camino de dar la espalda: ‘Anestesiado’ ante el tribunal que juzgaba a Hanna, y sintiendo que ‘algo que no era yo amó a Hanna’, sin embargo, los recuerdos sobrevienen al ver la espalda de Hanna, Michael lee, no en voz alta, con su mirada, lee los recuerdos que le inspiran la cabeza, la nuca, los hombros, el lunar, lee en ese cuerpo de Hanna más maduro, lee ese amor-romance que no ha olvidado.

Pero, ‘se ha dejado pasar el momento justo, cuando alguien se ha negado demasiado tiempo a algo, o se lo han negado, ese algo por fuerza llega demasiado tarde, por más que uno lo acometa con todas sus fuerzas y lo reciba con gozo’, y Hanna se suicida.

Georges Kien, el psiquiatra de París reinstala en su placentera vida a su hermano el sinólogo Peter Kien, prevee que no tenga mayores problemas y confía en su inteligencia, pero Peter Kien sufre una locura incontrolable, sabe que su mente está afectada ya por una enfermedad que él se ha engendrado, se siente en persecución permanente por su fantasmal esposa Teresa, por la policía que no tardara en prenderlo, por los libros que son quemados en el Theresianum y que ya no puede defender, con la envidia propia de su inteligencia decide autoinmolarse con su biblioteca para que no quede en herencia a su hermano Georges Kien, el psiquiatra.

‘Cuando la gente enferma está a punto de morir, se asemeja mucho a los locos’ La herencia del padre de los hermanos Kien fue utilizada la mitad en libros muertos, la mitad en un manicomio. Y Peter Kien decide quemar su parte. ‘¿Quién querría esperar viendo que están en juego su trabajo, su vida y sus libros?’ ‘¿Qué puede importarle cómo emplee él, un mortal, su breve y mísera existencia, ya erosionada a medias por el tiempo?’ ‘Los libros valen más que los locos’ ‘Los libros valen más que los hombres’ ‘Si pudiera encontrarme con Afrodita la mataría’ ‘¿por qué habrían de gozar más de la vida que yo?’ Peter Kien, no soporta la realidad que se ha apoderado de él, su inteligencia ha quedado presa de un delirio, él no puede zafarse de la contaminación que ha entrado a su mente, para él las pesadillas son algo permanente y no quisiera ver ‘la falda azul’ por ningún motivo, Kien trata de explicarse, de comprender lo que le ocurre, pero su mente divaga y nunca puede concentrarse para descifrar lo que lo atormenta, él sabe que la causa de todo es haberse involucrado con Teresa la analfabeta, y que su locura se ha vuelto más grave al abandonar su biblioteca, él es metódico, ordenado, y de pronto se ve expulsado de su Paraíso, y luego se ve atrapado para constatar que la muerta regresa a la vida, y él con su lucidez no puede permitirse que lo imposible lo atormente, y así con su biblioteca en la cabeza el pobre Peter Kien está envenenado, cualquier acción que quiere realizar se ve embrujado por ‘la falda azul’, una femme fatale que ha reducido su correcto proceder de erudito a un cobarde suicida que decide quemar sus libros. Porque Peter Kien recorre toda la cultura en sus escritos, y sabe, cuenta con el conocimiento en su cabeza, y por un descuido de querer proteger sus libros, se ve atrapado por esa ‘faldita azul almidonada’, fatal mujer fatal, y también recorre La Odisea y diserta sobre Calipso, Nausicaa, Penélope, Circe, y llega a la conclusión de que por dónde se escabulló Teresa para demoler el sólido edificio de su mente privilegiada. Pero, ya no puede resistirlo, su mente se ha partido, y una parte quiere seguir jugando con las ilusiones y es muy fuerte, porque quiere vencer a ‘la faldita azul’ cuando él es un hombre de libros que no tiene los puños del Gato Rojo, y en esa confrontación el erudito Peter Kien no tiene salvación: debió de dedicarse a no apartar su vista de los libros.

Hanna se da cuenta de sus crímenes, se suicida, Peter Kien no soporta la pesadilla de un crimen que no cometió pero que se imagina haber provocado, Peter Kien no soporta haber conocido la realidad y la existencia de ‘Cerdos’ que devoran libros y gente que va a entregar sus libros a esos ‘Cerdos’, Peter Kien sabe que ya no soporta su propia mente porque ya no puede concentrarse en su trabajo y se suicida con gusto, y su crimen fue en sueños matar a la mujer fatal, la de la ‘faldita azul’ que se le aparece como fantasma y no le dejaba tener la conciencia en paz.

Peter Kien nunca se da cuenta si su crimen existió, se volvió loco, y arrasó quemando lo que más quería, sus libros, y evitó ser confinado en el manicomio de Georges Kien, que en su locura Peter Kien había manifestado la preferencia de quemar al manicomio a la absurda idea de quemar una biblioteca, porque ¿qué valían los locos a comparación de los libros? Triste final para Peter Kien: él mismo quema sus adorados libros, como profetizó su hermano Georges Kien: en un momento de gloria podrías quemarte con tu biblioteca: la gloria para Peter Kien significó su plena locura: juego de ironías, manicomio sin Peter, sabio-profeta Georges sin hermano… y érase una vez una femme fatale de ‘faldita azul’… y colorín colorado la biblioteca de Peter Kien se ha acabado.

martes, 12 de mayo de 2009

AMORÍO EN SCHLINK Y DINERO EN CANETTI: LAS ANALFABETAS

AMORÍO EN SCHLINK Y DINERO EN CANETTI: LAS ANALFABETAS

Con buena estrella, me he cruzado con dos libros alemanes, uno es ‘Die Blendung’, literalmente es como ‘El Deslumbramiento’, en países de habla española se vende como ‘Auto de Fe’, el otro libro es ‘Der Vorleser’, conocido en estas fechas por la adaptación al cine de la bellísima actriz Kate Winslet quien hace el papel de la analfabeta en ‘El Lector’.

Quiero mostrar que existe una asombrosa predilección tanto de Schlink como de Canetti por las analfabetas como personajes principales de sus respectivas novelas. Y antes de seguir adelante, habría que demostrar por lógica que es analfabeta quien no sabe leer como quien no gusta leer aunque pueda hacerlo. En la novela de Schlink, Hanna le dice a su joven amante: ‘No vuelvas aquí si no te pones a estudiar’ y el joven amante sabe que Hanna está contenta con él si gusta de leerle libros en la cama. Cuando te casas en esta modernidad, uno de los sacrificios que la pareja hace es dejar de leer porque parece envidioso el goce personal e individual de tomar un libro aunque se conviva con alguien más en esa casa de recién casados, prácticamente se tiene la idea de que se debe servir a los cónyuges, y uno se casa para obedientemente complacer lo que quiere la pareja, ¿y el individuo’ ¿y la persona? Nos encontramos ante mujeres (ú hombres) de Stepford, unas simples máquinas que se complacen en cuidar la casa, vehículos o niños como si se tratase de una condena de un Gulag, pero hasta que no despiertan esa libertad que debe existir entre cada individuo, no entienden que la cadena, la ceguera, el deslumbramiento, está en su propia actitud medieval o trasnochada de creer que se sostiene la relación por el servicio a la doncella del caballero, o por la agresividad del macho que sojuzga a la criada, en cualquier caso uno de los cónyuges se tiene que poner el mandil, y sacrifica sus hábitos buenos, como pueden ser leer. Un gusto placentero al ver el film de El Lector, es las ganas, emoción que muestra la analfabeta con la lectura de cada libro, ella vive los libros y se pone a comentar la actuación de los personajes.

Pero, desde luego, un erudito como el sinólogo Kien, debió haber quedado en celibato, de pronto se enamora de una criada porque ella trata mejor los libros que él, es decir, los limpia, los consiente, los apapacha, pero no sabe el por qué de los libros, es ahí donde se engaña Kien, él quiere quien proteja sus libros, pero querría alguien que los apreciara, Teresa la criada, futura esposa de Kien, no aprecia los libros, ella quiere dinero, porque para ella el dinero significa sueños con el “Señor Guarro”, porque entonces tendría muebles en casa y no el montón de libros que atiborra la vivienda de Kien. Para Teresa un hombre significa alguien que tiene contenta a la esposa, alguien que le suelta el dinero a su esposa, alguien que tiene la delicadeza de atender una noche a su esposa, como un hombre verdadero. Pero el erudito Kien ama sus libros, él no debió casarse, porque entonces le da el lugar de uno a uno, a Teresa la dichosa esposa, y lo único que quiere Teresa es que haga su testamento para que no deje a su esposa sin dinero, y ya si se muere ella irá con el “Señor Guarro” y le compartirá la dicha del dinero. Es obvio, que Teresa no dejara trabajar a Kien, son uno a uno, ella quiere que sea hombre y le cumpla en sus noches, ella quiere dinero cada día porque falta esto y falta aquello. Así el asolado Kien no podrá encontrar su refugio ante la realidad: sus libros y él son puestos en guerra contra la invasión de Teresa que quiere todo el dinero posible, porque sino para qué se casa uno.

Schlink en un argumento diferente, nos muestra a una mujer valiente que ha sufrido la pobreza de ser trabajadora en fábricas, que se ha vuelto esa mujer que ordena, que condena en el bando de los nefastos nazis, y que al ser perdedora en la guerra vive huyendo de ese pasado que le recrimina la maldad, es una mujer de pocas palabras, una mujer que a pesar de todo, se atrevió a cobijar al pequeño Michael cuando lo vio desamparado, y cuando supo que leía la dicha creció. Hanna trabaja en un tranvía, que la aísla del contacto con la realidad, porque ella sólo vende y da los boletos de los viajes a los pasajeros, y ella vive escondida ahí, refugiada ahí, porque ahí se siente segura, el vacío barullo de afuera no le interesa, ella gusta de estar vigilante en su posición de boletera del tranvía, ella gusta de ordenar y mandar, y gusta del uniforme que le proporcionan. Ella se asombra de las personas que tienen la dicha de leer, ¡qué maravilloso refugio! ¡todos los sueños que se pueden realizar con la mente! Ella sabe la dicha de aquel que te puede leer historias fabulosas, historias que te transportan de un mundo hostil donde los héroes son generalmente vencidos y no son comprendidos, y llegar por medio de la fantasía a conocer las razones de todos los personajes, a saber cuál fue el traspiés de los personajes que sufren o hasta llegan a fallecer, conocer que existen amores que traspasan las páginas, conocer que un héroe no tiene que ganar para poder ser recordado, y que generalmente la gentuza –esa que no lee- es esa gente que gusta vestir elegante copiando a los aristócratas, y que solo piensa en ganar y ganar dinero, y para la cual los libros son una distracción peligrosa y material para el ocioso, porque lo que rige en este mundo es el jugoso dinerillo dice Teresa.

Así la crítica de Canetti es contra esa masa que piensa en comprar y comprar, porque se debe uno vestir con las mejores ropillas que aparezcan en la temporada, porque siempre hacen falta muebles, casas, carros y negocios, porque el dinero es el bien escaso en este mundo economista, y dinero llama dinero, y como no volverse perverso como Teresa cuando se olisquea dinero, porque por el dinero se hace todo no vaya a ser que el día de mañana se quede uno sin dinero, y Teresa es capaz de meter tanto miedo con la intromisión de su vida en la antes apacible vida del erudito Kien, porque si no tiene dinero para que se casó, porque si no le muestra dinero cómo se calma el perro, porque sí le muestra dinero el perro quiere ganárselo y arrebatárselo, porque a una esposa se le cumple con todas las comodidades que tienen las otras esposas, pero Kien no tiene un control remoto como el que utilizaban con las mujeres de Stepford, y él tiene que huir, no le será difícil transportar una biblioteca imaginaria en su cabeza, y volver a comenzar, sin la insolencia de que lo busquen a cada rato con el engorroso dinero.

Hanna no tiene dinero más que el que gana trabajando como boletera en el tranvía, fue quizá su sufrimiento espiritual de ser una perdedora o de ajustarse al régimen de sometimiento, lo que la volvió una persona cerrada, con tensiones y enojos, alguien que quisiera aislarse del contacto humano, pero que el chiquillo Michael no la contravenga en nada porque ella lo expulsara de su vida, quién es ese chiquillo para saber qué la molesta, qué la irrita, que se rebaja a pedirle perdón cada vez que ella juzgue que la ha molestado, porque para ella su superioridad es sin discusión, el chiquillo no sabe lo que ella ha sufrido, para ella el chiquillo no es más que un muñequito que le da placer con el sexo y con la lectura de libros, que no transgreda el límite de tratar de conocer quién es, el chiquillo Michael no entendería nada, y ella no le daría lujo de enterarse de nada, la rabia de Hanna era muy de Hanna, y el chiquillo sólo debía darle placer, y ya que traiga más libros, y ya que haga el amor con más intensidad, porque ella para eso quiere al chiquillo, por fin una vida sin complicaciones para ella.

Hanna y Teresa son analfabetas, un amorío para Hanna y dinero para Teresa, Hanna aprecia a los libros y quisiera leerlos, Teresa los quiere vender, y ya llevó unos a la casa de empeño Theresianum. “Auto de Fe” y “El Lector” dos novelas que aguijonean a esa sociedad que no gusta de leer y sólo acumular dinero.