Una tarde, senté a la Belleza sobre mis rodillas.
Y la encontré amarga.
Y la cubrí de insultos.
Un soir, j'ai assis la Beauté sur mes genoux.
− Et je l'ai trouvée amère.
− Et je l'ai injuriée.
One evening I sat Beauty on my knees
– And I found her bitter
– And I reviled her.
Visitas al sitio
IL POSTINO
viernes, 27 de diciembre de 2013
SENTÉ A LA BELLEZA SOBRE MIS RODILLAS
jueves, 8 de octubre de 2009
LA LÁMPARA MARAVILLOSA
DE LA MIRADA PRISIONERA
ENTRE SUS CUATRO MUROS DE PIEDRA
domingo, 20 de abril de 2008
CARTAS DEL VIDENTE
Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el supremo Sabio! — ¡Porque alcanza lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado.

