Visitas al sitio

IL POSTINO

IL POSTINO

domingo, 12 de diciembre de 2010

DULCE COMPAÑERA





jueves, 9 de diciembre de 2010

JURAMENTOS


SONETO 152


En el amarte tú sabes que yo soy renunciado,
pero tu arte dos veces ha renunciado a jurándome amor,
de hecho tu promesa matrimonial rompió y la nueva fe desgarrada,
en jurando nuevo odio después de la nueva demora de amor:
Pero por qué de la violación de los dos juramentos yo te acuso,
¿cuándo yo rompo veinte? Soy de lo más perjuro,
porque todas mis promesas son juramentos más que para emplearlas mal:
Y toda mi fe honesta en ti está perdida.
Porque yo he jurado profundos juramentos de tu profunda bondad:
Juramentos de tu amor, tu verdad, tu constancia,
y para iluminarte di ojos a la ceguera,
o los hice jurar en contra de la cosa que ellos ven.
Porque yo he jurado tu pureza: más yo perjuraba,
jurar en contra de la verdad tan pésima esta es.

CONCIENCIA NACIDA DEL AMOR

SONETO 151



El amor es tan joven para saber qué la conciencia es,
¿quién no sabe todavía que la conciencia es nacida del amor?
Entonces gentil tramposa no urjas a mi falta de condición,
no sea que culpable de mis defectos tu dulce yo pruebe su inocencia.
Para vos traicionándome, yo traiciono
mi parte más noble a mi burda traición del cuerpo,
mi alma cuenta a mi cuerpo que él puede,
triunfar en el amor, la carne permanece mas no más lejos la razón,
pero creciendo en tu nombre te señalo,
como su premio triunfante, orgulloso de este premio,
mi amor está contento para ser tu pobre esclavo,
tolerar en tus aventuras, caer por tu lado,
no quiero de conciencia sosteniendo eso que yo llamo,
su amor, para cuyo amor querido yo me elevo y me caigo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

UN RELATO BREVE ACERCA DEL AMOR

SONETO 150
.
.
.

¡Oh!, ¿de qué poder tienes tú este poderoso poderío
con insuficiencia mi corazón bambolear?
¿Hazme dar la mentira a mi verdadera vista,
y jurar que el brillo no adorne al día?
¿de dónde tienes tú el volver a las cosas enfermas,
que en el mismo rechazo de tus actos
hay tanta fortaleza y garantía de habilidad,
que, en mi mente, lo peor tuyo todo lo mejor excede?
¿Quién te enseñó cómo hacerme amarte más,
lo más que yo oigo y veo justamente a causa del odio?
¡Oh!, aunque yo ame lo que otros detestan,
con otros tú no deberías detestar mi estado:
Si tu falta de mérito incrementó el amor en mí,
más digno yo para ser bienamado por ti.

CIEGO EN TU REGAZO



SONETO 149



¿puedes tú, ¡oh cruel!, decir que yo no te amo,
cuando yo, en contra de mí mismo, contigo tomo parte?
¿No pienso yo en ti, cuando yo olvidé
que soy de mí mismo, todo el tirano por tu bien?
¿Quién te odia que yo llame mi amigo?
¿En quién frunces el ceño que yo adule?
No, si tú miras molesta en mí, ¿no derrocho
venganza sobre mí mismo con la queja presente?
¿Qué mérito yo respeto dentro de mí mismo
que es tan orgulloso tu servicio para despreciar,
cuando todo lo mejor de mí adora tu defecto,
ordenado por el movimiento de tus ojos?
Pero, amor, ódiame con intensidad, por ahora yo conozco tu mente;
esos que pueden ver tu amor y yo estoy ciego.

martes, 7 de diciembre de 2010

ORDINARIOS DEFECTOS


SONETO 148


¡Oh a mí, qué ojos ha puesto el amor en mi cabeza,
los cuales no tienen correspondencia con la vista verdadera!
O, si ellos tienen, ¿dónde está mi juicio huido,
que censuras falsamente que ellos ven todo correctamente?
Si que sea justo en lo que mis falsos ojos adoran,
¿qué significa el mundo para decir que esto no es así?
Si esto no fuera, entonces el amor bien indica
que el ojo del amor no es tan verdadero como todos los ojos humanos: no.
¿Cómo puede esto? ¡ Oh ! ¿Cómo puede el ojo del amor ser verdadero,
que es tan acosado con la observación y con las lágrimas?
Ninguna maravilla, entonces, aunque yo equívoco mi vista;
el sol en sí mismo no ve todavía cielo despejado.
¡Oh malicioso amor! con lágrimas tú me mantienes ciego,
no sea que ojos con buena vista tus ordinarios defectos deberían encontrar.

AMOR TEJIDO AL PASADO QUE CURA

SONETO 147



Mi amor es como una fiebre, añoranza todavía
por lo que más tiempo cuido la enfermedad;
alimentando en lo que hace preservar el mal,
el incierto apetito enfermizo para complacer.
Mi razón, el médico para mi amor,
enojado de que sus prescripciones no son mantenidas,
me ha dejado, y yo desesperado ahora apruebo
que el deseo es la muerte, lo cual el médico exime.
El pasado cura lo que yo soy, ahora la razón es cuidado pasado,
y loco-frenético con malestar por la eternidad;
mis pensamientos y mi discurso como los locos son,
en el azar de la verdad vanamente expreso;
por ello yo te he jurado justa, y te he pensado radiante,
quien fuera arte tan negro como el infierno, tan oscuro como la noche.