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IL POSTINO

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lunes, 30 de diciembre de 2013

SI AÚN ES POSIBLE VIVIR HUMANA VIDA

Decidme si aún es posible vivir humana vida
cuando toda frente se inclina bajo el yugo
de una pasión servil. Así pues desde hace mucho,
el dios pasa indiferente sobre nuestras cabezas.

SU NOMBRE ES BELLEZA

Oh vosotros, los que buscáis lo más elevado en la profundidad del saber, en el tumulto del comercio, en la obscuridad del pasado, en el laberinto del futuro, en las tumbas o más arriba de las estrellas ¿sabéis su nombre?, ¿el nombre de lo que es uno y todo? Su nombre es belleza.

HASTA EL FINAL EL SUEÑO DE LAS COSAS HUMANAS

Oh naturaleza, con tus Dioses (...) yo he soñado hasta el final el sueño de las cosas humanas y digo que sólo tú vives (...) los hombres caen de ti como frutos podridos!; deja que se hundan en ti, así volverán de nuevo a tus raíces! Y a mí, oh árbol de la vida, ¡hazme reverdecer otra vez contigo y envolver con mi aliento tu copa y los botones de tus ramas (...) pues todos hemos brotado de la misma dorada semilla.

sábado, 28 de diciembre de 2013

LA SAGRADA CUMBRE DE LA MONTAÑA

Ser uno con todo, ésa es la vida de la divinidad, ése el cielo del hombre (...) Ser uno con todo lo viviente, volver, en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza, y ésta es la cima de los pensamientos y alegrías, ésta es la sagrada cumbre de la montaña...

COMO UN PÁRAMO

Este pecho que otrora llenaba un firmamento
está muerto y desértico como un páramo.

COMO UN EXTRAÑO Y NO LA COMPRENDO

La naturaleza cierra sus brazos,
yo me yergo frente a ella
como un extraño
y no la comprendo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

LOS SACERDOTES SAGRADOS DEL DIOS DEL VINO

Ojala no hubiera ido nunca a vuestras escuelas,

pues en ellas es donde me volví tan razonable,

donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental

de lo que me rodea;

ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo,

he sido así expulsado del jardín de la naturaleza,

donde crecía y florecía,

y me agosto al sol del mediodía.

¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña

y un mendigo cuando reflexiona


Pero amigo! llegamos demasiado tarde. En verdad viven los dioses,
Pero sobre la cabeza allá arriba en otro mundo.
Sin fin actúan allí y parecen no prestar atención
Si nosotros vivimos, con tanto cuidado nos tratan los celestes.
Pues no siempre puede darles cabida una vasija débil,
Solamente en ciertos tiempos soporta el hombre la plenitud divina.
Un sueño de ellos es después la vida. Pero la sala de los desvariados
Ayuda, como adormecimiento, y la necesidad fortalece y la noche,
Hasta que héroes suficientes hayan crecido en la cuna de hierro,
Los corazones son en su fortaleza,
como antes, semejantes a los celestes.
Tronando vienen entonces ellos después.
Mientras tanto pienso a menudo
Que mejor es dormir, que estar así sin compañeros,
Que aguantar así, y qué hacer entre tanto y qué decir,
No lo sé, y para qué poetas en tiempo escaso.
Pero ellos son, dices tú,
como los sacerdotes sagrados del dios del vino,
Los que fueron de un país a otro en noche sagrada.


Pan es el fruto de la tierra, pero es bendito por la luz,
Y del dios tronador viene la alegría del vino.
Por eso pensamos también nosotros en los celestes, los que ya
Han estado y vuelven en tiempo oportuno.
Por eso cantan también con seriedad los cantores,
al dios del vino
Y la alabanza no les suena vanidosa a los antepasados.