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IL POSTINO

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viernes, 18 de diciembre de 2009

LOS SACERDOTES SAGRADOS DEL DIOS DEL VINO

Ojala no hubiera ido nunca a vuestras escuelas,

pues en ellas es donde me volví tan razonable,

donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental

de lo que me rodea;

ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo,

he sido así expulsado del jardín de la naturaleza,

donde crecía y florecía,

y me agosto al sol del mediodía.

¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña

y un mendigo cuando reflexiona


Pero amigo! llegamos demasiado tarde. En verdad viven los dioses,
Pero sobre la cabeza allá arriba en otro mundo.
Sin fin actúan allí y parecen no prestar atención
Si nosotros vivimos, con tanto cuidado nos tratan los celestes.
Pues no siempre puede darles cabida una vasija débil,
Solamente en ciertos tiempos soporta el hombre la plenitud divina.
Un sueño de ellos es después la vida. Pero la sala de los desvariados
Ayuda, como adormecimiento, y la necesidad fortalece y la noche,
Hasta que héroes suficientes hayan crecido en la cuna de hierro,
Los corazones son en su fortaleza,
como antes, semejantes a los celestes.
Tronando vienen entonces ellos después.
Mientras tanto pienso a menudo
Que mejor es dormir, que estar así sin compañeros,
Que aguantar así, y qué hacer entre tanto y qué decir,
No lo sé, y para qué poetas en tiempo escaso.
Pero ellos son, dices tú,
como los sacerdotes sagrados del dios del vino,
Los que fueron de un país a otro en noche sagrada.


Pan es el fruto de la tierra, pero es bendito por la luz,
Y del dios tronador viene la alegría del vino.
Por eso pensamos también nosotros en los celestes, los que ya
Han estado y vuelven en tiempo oportuno.
Por eso cantan también con seriedad los cantores,
al dios del vino
Y la alabanza no les suena vanidosa a los antepasados.

domingo, 11 de octubre de 2009

MISTICISMO EN VALLE-INCLÁN

En el texto de Valle-Inclán se reflejan los conflictos latentes y remanentes de toda la vida en Latinoamérica, entre gachupines contra criollos e indios, y desde luego entre el concepto burgués, la élite diplomática, "los loros amaestrados", la sumisa corte del Tirano, y la amenaza entonces no dominante de EEUU.

Pero aparte de la cuestión política Valle-Inclán nos pinta su ideario místico sobre la vida, aunque uno de sus personajes diga: "No amerita tanto atributo esta vida pendeja".

Así sobre si seremos sancionados después de la muerte, porque vivimos por vivir o sin ilusión por vivir, ya que dice Valle-Inclán "la vida como una simiente sagrada que se nos da para que la hagamos fructificar en beneficio de todos los hombres".

En un escrito anterior llamado "La Lámpara Maravillosa", Valle-Inclán nos revela su curiosidad ocultista, que en la novela del Niño Santos quedan reflejados en algunas frases:

"en el campanario sin campanas clavaba la Luna con la bayoneta"

"El Arcano de Bellos Enigmas recogía el dolor de su alma tétrica"

"Amaba la noche y sus astros"

"La eternidad de las leyes siderales abría una COMA RELIGIOSA en su estoica crueldad indiana"

"La vida del pueblo se ennoblece cuando se inclina en el abismo del misterio"

Pero sigue la visión reductora de un ciego que apuesta a confiar en los gachupines para que no le quiten el piano al que le falta por pagar algunas letras.

El ciego toca en el piano y su hija canta:
¡ No me mates traidora ilusión !
¡ Es tu imagen en mi pensamiento
una hoguera de casta pasión !