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IL POSTINO

IL POSTINO

jueves, 8 de octubre de 2009

RUIDO EN EL SÓTANO

La conciencia se conduce así

como un hombre que oyendo

un ruido sospechoso

en el sótano,

se precipita al desván

para comprobar que allí
.
no hay ladrones
.
.
.
y que, por consiguiente,
.
el ruido era pura imaginación
.
.
.
En realidad, ese hombre prudente
.
no se atrevió a
.
AVENTURARSE EN EL SÓTANO

DUCTOS

LAS CALLES

SON COMO TUBOS

DONDE SON ASPIRADOS

LOS HUMANOS

LA LÁMPARA MARAVILLOSA


UNA LÁMPARA ENCENDIDA TRAS LA VENTANA

VELA EN EL CORAZÓN SECRETO DE LA NOCHE



DE LA MIRADA PRISIONERA

ENTRE SUS CUATRO MUROS DE PIEDRA



UNA LÁMPARA ESPERA EN LA VENTANA



ESTRELLA PRISIONERA

PRENDIDA

EN EL HIELO DEL INSTANTE

¡ OH LUZ EN LA CASA DORMIDA !

lunes, 5 de octubre de 2009

LA INFALIBILIDAD PAPAL

ESTEBÁN INTERROGA A LA MOMIA

LEÓN ACUSA A HONORIO

VIRGILIO QUEMA LIBROS

EUGENIO IV CONDENANDO A LA HOGUERA

¡ LOS CUATRO FANTÁSTICOS CON SUS SUPERPODERES

GANANDO POR LA INFALIBILIDAD PAPAL !

FALIBILIDAD DE LOS TRIBUNALES

LA INFALIBILIDAD DEL ANTIPAPA






¡ PEÑA NIETO SE RÍE !
EL PAPA NO ES COMPETENCIA
EL ANTIPAPA TAMPOCO ES COMPETENCIA




¡ EBRARD SONRÍE !
EL CIRCO DE LOS CUATRO FANTÁSTICOS
O
EL CIRCO DE JUANITO SUPERSTAR
SON
¡ PAN CON LO MISMO !

sábado, 3 de octubre de 2009

PODERES MÁGICOS

En cierto sentido,

TODO ERA MAGIA:


MAGIA
la ciencia de las hierbas y de los metales,
que permiten al médico influir sobre la enfermedad y el enfermo

MAGIA
la misma enfermedad,
que se impone al cuerpo como una posesión,
de la que el cuerpo en ocasiones no quiere curarse

MAGIA
el poder de los sonidos agudos y graves,
que inquietan al alma o la sosiegan

MAGIA
sobre todo el virulento poder de las palabras,
casi siempre más fuerte que las cosas.

MAGIA
el prestigio que rodea a los príncipes
y se desprende de las ceremonias de iglesia

MAGIA
los negros cadalsos
y los lúgubres tambores que acompañan las ejecuciones
y aterran a los papanatas aún más que a las víctimas

MÁGICOS
son por fin el amor y el odio,
que imprimen en nuestros cerebros
la imagen de un ser por el que consentimos
¡ dejarnos hechizar !

LA MAGIA DE LA PALABRA, J. Campos

Todo novelista es alguien que sueña un universo y le confiere a ese sueño la facultad de poner en juego, por fin, a la verdadera realidad, propiciando la aparición de algo que no era visible hasta entonces.

El discurso novelesco se acerca de esa manera a la fórmula que, en boca del mago, propicia una transformación de la realidad o un prevalecimiento de la irrealidad.

Volvemos, pues, a ese carácter demoniaco, por ritual y secreto, del acto de escribir del que habíamos salido, como punto de partida y referido a todas las manifestaciones del arte.

"Un artista es una criatura impulsada por demonios", diría Faulkner.

Demonio o simplemente mago, el novelista inventa un universo distinto del que existe, un mundo nuevo poblado por las criaturas de sus sueños y por hechos, situaciones, lugares que han surgido a la realidad por obra y gracia del lenguaje, que funciona como los encantamientos del mago de antaño.

Las palabras que reúne el novelista, una tras otra, en el relato son conjuros emitidos para transformar una realidad en otra realidad.

Los magos se han creído depositarios de poderes ocultos y misteriosos, seres visitados por los espíritus y capaces por ello de transmitir a todo lo que tocan pero, sobre todo, a lo que conjuran mediante la palabra, cualidades que antes no poseían tales objetos o seres: el novelista se atreve a escribir esa sucesión de palabras que constituye la novela porque también se siente instrumento de un poder que escapa a su control pero que se manifiesta a través de su palabra.

Hemos visto cuán numerosos son los testimonios de autores que, al terminar un libro, sienten la extrañeza de encontrarse con aquel objeto extraído de ellos y que, sin embargo, no podrían haber explicar cómo pudo ser fabricado por ellos mismos.

Así como la magia establece conexiones entre objetos muy dispares, la novela es el ámbito donde se encuentran sitios y seres que están hechos de fragmentos de otros lugares y otras personas y de otras cualidades inventadas, de modo que nunca hubieran podido acercarse en el mundo que no es el de la novela, para atestiguar, como también hacían los magos, la posibilidad de transformar el caos en un cosmos regido según su voluntad.

¿Qué poderes han atribuido a la magia?
Desde asegurar la salud y la fecundidad hasta propiciar el descenso de las estrellas sobre la tierra.

¿No hemos recogido acaso el testimonio de novelistas que atribuían a la escritura la facultad de conferir inmortalidad a lo que ha sido puesto en palabras?

Cuando el novelista se mete en la novela, para acentuar su carácter ficticio, se contempla a sí mismo trocando su vida por la vida de sus personajes: él mismo pasa a ser su propio personaje o , si pensamos otra vez en el mago primitivo, acepta la existencia de un doble, que es a la vez idéntico y distinto de él mismo, un doble encarnado por palabras.

Los viejos ritos de transmisión obligaban a las fuerzas ocultas a pasar de un objeto a otro: la creación de personajes que sólo tienen vigencia en el coto de la ficción es, a su modo, un rito de transmisión.

LEJANÍA, J. Campos

Puede ser que el mundo del novelista, el espacio o la atmósfera donde se mueven sus personajes, tenga mucho que ver con un paisaje que lo obsesiona y que engendró, en los días de la infancia, las calidades específicas de su universo. La lejanía física de ese paisaje acentuará entonces la intensidad de su presencia imaginada en el mundo de la ficción, que es el ámbito elegido por el novelista como su habitación definitiva.

Cortázar reconoce no haber sentido nunca tan cercano a Buenos Aires como cuando lo ha "visto" desde París.

Carpentier coincide: "Siempre La Habana, estando lejos de ella, me penetra muy intensamente; se hace algo mucho más cercano y sensible"

La lejanía descubre estratos, realidades invisibles, la materia nutricia por excelencia de la novela.

En la obra literaria se borran las distancias entre el "dentro" y el "fuera", se colma el abismo entre el escritor y el mundo, se realiza el milagro de un encuentro entre la esencia del ser propio y la del mundo.

La novela puede llegar a ser entonces, como quiere Cortázar, "testimonio del asalto del hombre a la ciudadela de su destino". Rayuela lo sería, en la medida en que plantea en términos de novela lo que un filósofo hubiera formulado en lenguaje metafísico.

"El personaje, ha dicho Cortázar, es un hombre que no acepta el punto de civilización al que él ha llegado, de la civilización judeo-cristiana; no lo acepta en bloque. Él tiene la impresión de que hay una especie de equivocación en alguna parte..."

La realidad con que tropieza Oliveira-Córtazar es como una máscara artificialmente compuesta que no deja ver la auténtica realidad, esa otra realidad "maravillosa" que Córtazar presiente y que sólo puede hacer irrupción en el universo de la novela.