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IL POSTINO

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lunes, 24 de octubre de 2016

LA PATRIA DE LOS ELEFANTES

En mi pequeño reducto, también hay "Elefante":
"como un cuchillo en la mantequilla,
entraste a mi vida cuando me moría"


Recuerdo a Svetlana Geier y sus Cinco Elefantes,
y mi pasión por la lectura de Dostoievski:
"Según dijeron también ulteriormente aquellas señoras, el visitante examinó uno a uno todos los objetos que había en las dos habitaciones. En una mesita aparecía una novela francesa, Madame Bovary. Al verla, el príncipe dobló la página por donde estaba abierta, pidió permiso para llevarse el tomo y se lo echó al bolsillo, aunque le advirtieron que pertenecía a un gabinete de lectura."

sábado, 24 de septiembre de 2016

UNA REDENCIÓN ESPECIAL (Der Mann ohne Eigenschaften)


"Diotima, siempre tan delicada, había encontrado también la palabra justa. En uno de aquellos momentos se acordó de que ya el gran Dostoievski había descubierto una cierta relación entre amor, idiotez y santidad interior; pero los hombres actuales, los que no habían conocido la Rusia creyente, necesitaban primero de una redención especial para poder entender aquel pensamiento."

QUE NO PUEDAS LLEGAR, ES LO QUE TE HACE GRANDE.
(Cita de Goethe para el libro de Zweig sobre Dostoievski)


lunes, 9 de noviembre de 2015

El FIN DE "EL ADOLESCENTE": EL ÚLTIMO DE LOS CINCO ELEFANTES.

Con mucha satisfacción he concluido de leer la última novela que me faltaba de Dostoievski, me extraña que su distribución en librerías sea prácticamente escasa, a comparación de los otros cuatro Elefantes. Como se observa en la imagen, yo la leí en una impresión que se realizó a partir de que había conseguido el archivo electrónico en un CD que adquirí en Ciudad Universitaria de la UNAM.
Básicamente, no realicé posts sobre "Santa María Egipcíaca" ni sobre la referencia a "casa de los espíritus" aunque estuve tentado a hacerlo, pero basta con realizar la mención de ello como parte de mi baúl de recuerdos.
Si se expande la foto de esta sección de mi librero, se pueden observar el ejemplar impreso y engargolado de "El Adolescente", mi libro de Zizek "El Acoso de las Fantasías" que aún no concluyo, mi siguiente lectura "La Conjura de los Necios" sobre NOLA (que espero terminar), y el libro rojo que aparece sin mostrar la portada es una edición en inglés de "The Catcher On The Rye" de Salinger, no está por demás comentar que en un 99% vendí la totalidad de mis libros y mi librero se encuentra así de vacío como se alcanza a percibir en la foto. Me quedan unos libros en inglés, uno en francés de Quebec y unas películas en DVD que tampoco quise vender, en fin estoy "ligero de equipaje", y pues con muchas ganas de disfrutar y comentar "La Conjura de los Necios", espero me atrape esta historia.

THE MONSTROUS SIDE OF LOVE (El Adolescente, Dostoievski)

"él no había querido la fatalidad, él tenía necesidad de libertad, y no de la servidumbre del destino; era esa servidumbre del destino lo que lo había obligado a ofender a mamá, que lo esperaba en Koenigsberg...  Además, ese hombre, en todo caso, era para mí un predicador: llevaba en su corazón la edad de oro y conocía el porvenir del ateísmo. ¡Pues bien, su encuentro con ella lo había roto todo, todo lo había deformado! ¡Oh!, desde luego, yo no la traicioné, pero sin embargo tomé partido por él. Mamá, por ejemplo, razonaba yo, no habría turbado nada en su destino, ni siquiera casándose con él. Yo lo comprendía; era completamente diferente de su encuentro con la otra. Sin duda, mamá no le habría dado ni siquiera la calma, pero incluso era mejor así: esos hombres deben ser juzgados de otra manera, su vida será siempre así; no hay en eso nada de monstruoso; al contrario, la monstruosidad sería que encontrasen la calma o, en general, que llegasen a ser parecidos a todos los hombres mediocres."

viernes, 6 de noviembre de 2015

UN ALMA DE ARAÑA (El Adolescente, Dostoievski)

(La araña es siempre en Dostoievski el símbolo del mal y de la bajeza)

"¿De dónde había venido todo aquello de golpe? ¡Es que yo tenía un alma de araña! Quiero decir que todo estaba desde hacía mucho tiempo en germen y reposaba en mi corazón perverso, en mi deseo, pero que el corazón estaba todavía retenido por la vergüenza, en el estado de vigilia, y el espíritu no osaba todavía representarse conscientemente nada parecido. En el sueño, por el contrario, el alma había presentado y desplegado delante de ella misma todo lo que había en el corazón, con una precisión perfecta y en un cuadro muy completo, y bajo forma profética."

lunes, 19 de octubre de 2015

AMO A MI ENEMIGA (El Adolescente, Dostoievski)


Por esto me gustan las novelas
de Dostoievski, apenas estoy
comenzando "El Adolescente",
la última de los Cinco Elefantes
que me faltaba por leer
y me sorprende con esto:
"No había por qué tener miedo: una consideración superior absorbía todos los detalles, un sentimiento potente compensaba para mí todo el resto. Salí sumido en una especie de entusiasmo. Al poner el pie en la calle, estaba dispuesto a echarme a cantar. Como hecha adrede, la mañana era espléndida: sol, transeúntes, ruido, movimiento, alegría, muchedumbre. ¿Cómo, es que esa mujer no me ha ofendido? ¿Dé quién habría tolerado aquella mirada y aquella sonrisa insolente sin una protesta inmediata, por tonta que fuera, poco importa, de mi parte? Y notadlo, había llegado justamente con la idea de ofenderme lo antes posible, antes de haberme visto: yo era a sus ojos 'el comisionado de Versilov', y estaba persuadida ya en aquel momento, y lo ha seguido estando mucho tiempo después, de que Versilov tenía entre sus manos todo el destino de ella y tenía el miedo de perderla en el momento mismo, si quisiera, gracias a un determinado documento; por lo menos ella lo sospechaba. Era un duelo a muerte. Pues bien, sin embargo yo no estaba ofendido. Había ofensa, pero yo no la sentía. ¿Qué digo?, estaba incluso contento; venido para odiar, sentía incluso que empezaba a amarla. *Me pregunto si la araña puede odiar a la mosca a la que acecha y a la que atrapa. ¡Querida mosca! Me parece que uno quiere a su víctima; por lo menos se la puede amar. De esta manera yo, por lo que a mí se refiere, amo a mi enemiga: estoy terriblemente contento de que sea tan bella. Estoy terriblemente contento, señora, de que sea usted tan arrogante y tan altiva: si fuese más modesta, tendría yo menos placer. Ha escupido usted sobre mí y yo triunfo; si me hubiese usted escupido efectivamente al rostro, quizá no me habría enfadado, porque usted es mi víctima, la mía, y no la suya. ¡Qué seductora es esta idea! No, la conciencia secreta que se tiene de su poder es infinitamente más agradable que una dominación manifiesta. Si yo fuese rico hasta el punto de tener muchos millones, creo que encontraría un gran placer llevando vestidos raídos y haciéndome pasar por el más miserable de los hombres, casi por un mendigo, haciéndome despreciar y dar de empellones, la convicción de mi riqueza me bastaría.*"

WHAT DO YOU DO WHEN JUSTICE FAILS?

domingo, 9 de junio de 2013

HASTA LA DETENCIÓN POR EL PARRICIDIO

No me siento defraudado, ya he avanzado "Los Hermanos Karamazov" hasta la detención de Demetrio por el supuesto parricidio, he disfrutado el episodio de "El Gran Inquisidor" que Freud coloca como una genialidad de la escritura en la historia humana.

También, me ha interesado la idea de Dostoievski de justificar la religión ortodoxa rusa, pero no es lo que vemos en la actualidad, Dostoievski supone que la culpa de todos la debes asumir en ti, y no se debe gustar castigar a un pecador, sino él solo se debe enfrentar a su conciencia, por lo que creo que el castigo a Pussy Riot es una locura si la iglesia rusa busca culpabilizar en contubernio con el gobierno ruso a estas chicas por "odio religioso", creo que Dostoievski no estaría de acuerdo con esa iglesia rusa perseguidora y cómplice de las estrategias de un gobierno que usa la religión para ganar la opinión de la mayoría.

Me gustó el epígrafe que está en la tumba de Dostoievski sobre el grano de trigo que debe morir para poder dar frutos, que es muy usado en la novela de los Karamazov.

Pero hasta ahora, me han gustado más las novelas de "El Idiota" y "Demonios", creo que la trama de "Los Hermanos Karamazov" se vuelve muy cansada con la descripción muy interesante y profunda de la religión rusa, pero quizá hay una sorpresa mayor con la lectura de la parte final del libro.

Siento que "Crimen y Castigo" tiene una estructura maravillosa para muchos escritores, es el relato de una paranoia y es impactante como el alma se vuelve llena de fantasmas con el crimen, pero "Demonios" me dejó muy complacido con esos personajes enfrentándose a su propia vida, o "El Idiota" con esas formas de amar de Aglaya o Nastasia Filippovna.

Quizá no he juzgado bien a los Karamazov pero todavía no me ha gustado el papel de Catalina Ivanovna o de Grushinka, quizá porque la misma disposición de la novela busca que el héroe de la novela sea el hijo con sentimientos religiosos Alejo Karamazov. Si es maravilloso el cara a cara que enfrenta a Catalina con Grushinka, pero no sé que suceda con la novela con la detención de Demetrio, quizá viene la maestría de Dostoievski a completar perfectamente su novela, ya que para algunos es su mejor novela por ser la última que realiza en su vida.

Ya seguiré leyendo, para saber a qué conclusiones me atengo...

domingo, 12 de mayo de 2013

LA COMODIDAD DE LA CREENCIA (Demonios, Dostoievski)

 - Bueno; ¿y qué? Cada cual busca lo mejor. El pez...; es decir, cada cual busca su clase de comodidad. Eso es todo. Hace muchísimo tiempo que se sabe.

 - ¿Comodidad dices?

 - Bueno; ¿vale la pena reñir por una palabra?

 - No, tú has dicho bien; pongamos comodidad. Dios es imprescindible, y por eso, tiene que existir.

 - Está muy bien.

 - Pero yo sé que no hay Dios ni puede haberlo.

 - Es lo más probable.

 - ¿Y no comprendes que un hombre que tiene dos ideas semejantes no puede seguir viviendo?

 - Tiene que pegarse un tiro, ¿no?

 - ¿Es que no comprendes que por sólo eso puede uno matarse? ¿No comprendes que puede haber un hombre, un solo hombre entre miles de millones de hombres, uno solo que no quiera aguantar eso y no lo aguante?

 - Sólo comprendo que usted por lo visto, vacila... Eso está muy mal.

 - A Stavroguin también se lo ha comido una idea -prosiguió, sin oír la observación, Kirillov, dando paseos, malhumorado, por la estancia.

 - ¿Cómo? -inquirió, aguzando el oído, Piotr Stepánovich-. ¿Qué idea? ¿Le dijo él a usted algo?

 - No, sino que yo lo he adivinado; Stavroguin, si cree, no cree que cree. Si no cree, no cree que no cree.

sábado, 11 de mayo de 2013

EN LA TELA DE UNA INMENSA ARAÑA (Demonios, Dostoievski)

Lo que de Schátov se proponía denunciarlos lo creyeron siempre todos los nuestros; pero que Piotr Stepánovich jugaba con ellos cual si fueran peones..., también lo creían. Y, además, sabían todos que al día siguiente se hallarían en aquel sitio, y la suerte de Schátov quedaría decidida. Sentían que de pronto habían caído en la tela de una inmensa araña; rabiaban, pero temblaban de susto.

UNA ENORME ARAÑA VENENOSA (Demonios, Dostoievski)

 - (...) A mí siempre me pareció que usted iba a llevarme a algún lugar, donde anidaría una enorme araña venenosa del tamaño de un hombre, a la que nos pasaríamos la vida entera mirándola y temiéndola. En eso se nos iría nuestro mutuo amor.

EN UNA TELA DE ARAÑA (Demonios, Dostoievski)

 - (...) ¡Señores! Veinte años atrás, en vísperas de la guerra con media Europa, Rusia era el ideal a los ojos de todos los estadistas y consejeros secretos. La literatura estaba al servicio de la censura; en las Universidades se enseñaba a marcar el paso; el Ejército se había convertido en un cuerpo de baile, y el pueblo pagaba los impuestos y callaba bajo el látigo del derecho feudal. El patriotismo se había convertido en un cochino exprimir a los vivos y a los muertos. Los que a eso no se prestaban eran tenidos por rebeldes, porque alteraban la armonía. Los bosques de abedules se devastaban en provecho del orden. Europa temblaba... Pero nunca Rusia, , con todos los mil estúpidos años de su vida, había llegado a tal oprobio...

Alzó el puño, agitándolo triunfal y amenazador por encima de su cabeza, y de pronto, con violencia, dejólo caer, cual si redujera a polvo a un adversario. Un clamor insistente dejóse oír por todos lados, sonaron aplausos entusiásticos. Aplaudía casi la mitad de la sala; se dejaban seducir los más ingenuos; estaban deshonrando a Rusia allí, en público, delante de todo el mundo, ¿cómo no rugir de entusiasmo?

 - ¡Eso es! ¡Eso es! ¡Hurra! ¡No, eso ya no es estética!

El maníaco prosiguió, radiante:

 - De entonces acá han pasado veinte años. Se han abierto las Universidades y se han multiplicado. El paso marcial se ha convertido en una leyenda; faltan miles de oficiales para completar el cupo. Los ferrocarriles enlazan entre sí a todas las capitales y envuelven a Rusia en una tela de araña, de suerte que dentro de quince años podréis viajar por donde queráis; los puentes sólo arden de cuando en cuando; pero las ciudades arden de un modo regular, con arreglo a un orden establecido por turnos en la época de los calores. En los Tribunales se pronuncian sentencias salomónicas, y si los jurados se dejan untar, es sólo en virtud de la lucha por la existencia cuando se hallan a punto de morir de hambre: Los siervos gozan de libertad y se azotan unos a otros, en vez de que los azoten sus señores, como antes. Mares y océanos de vodka se consumen en aras del presupuesto, y en Novogórod, en lugar de la antigua e inútil iglesia de Sofía..., han erigido solemnemente una colosal esfera de bronce en memoria del desorden y la estupidez que de un milenio acá ha venido menguando. Europa frunce el ceño y otra vez vuelve a inquietarse... Quince años de reformas. Y, sin embargo, nunca Rusia, ni aun en las más grotescas épocas de su estúpida historia, llegó...

Las últimas palabras fue imposible oírlas por el clamoreo de la muchedumbre. Pude ver cómo de nuevo alzaba el puño y lo volvía a dejar caer triunfalmente. El entusiasmo rebasó todos los límites; gritaban, batían palmas, y hasta algunas señoras clamaban: ¡Basta! ¡No podrá usted decir nada mejor!" Estaban como beodos. El orador pasaba revista a todos con sus miradas y parecía fundirse en su sentimiento de triunfo. Pude ver cómo Lembke, con indescriptible emoción, indicábale algo a no sé quien. Iulia Mijaílovna, toda pálida, hablaba de carretilla no sé de qué al príncipe, que se había acercado a ella a toda prisa... Pero en aquel instante toda una pandilla de seis hombres, personajes más o menos oficiales, salió de entre bastidores y se precipitó a la tribuna, apoderándose del orador y llevándoselo de allí. No me explico cómo aquél pudo zafarse de ellos; pero se zafó: Volvió a adelantarse hasta la tribuna y pudo aún gritar con todas sus fuerzas, agitando el puño:

 - Pero nunca Rusia llegó a...

Pero entonces se lo volvieron a llevar de allí. Vi como unos quince hombres, aproximadamente, lograron llevárselo a entre bastidores, pero no al través de la tribuna, sino de costado, tropezando con el ligero tabique, al que acabaron por derribar... Vi luego, sin dar crédito a mis ojos, cómo de pronto apareció en la tribuna, salida de no sé dónde, la estudiante (la pariente de Virguinskii), con su mismo rollo de papeles bajo el brazo, el mismo traje, igual de coloradota y oronda, rodeada de dos o tres mujeres y dos o tres hombres y seguida por su mortal enemigo el colegial. Y pude oírle también esta frase:

 - Señores, he venido para hablar de los sufrimientos de las desgraciadas estudiantes y despertar en todas partes el espíritu de protesta.

jueves, 9 de mayo de 2013

ESAS METAMORFOSIS (Demonios, Dostoievski)

No puedo menos de dar cuenta detallada de la brevísima entrevista de los dos "rivales", entrevista imposible al parecer, atendidas las circunstancias, pero que, sin embargo, celebróse.

Sucedió la cosa de este modo: Nikolai Vsevolódovich estaba ensoñando en su despacho después de comer, tendido en el diván, cuando Aléksieyi Yegórovich le anunció una visita inesperada. Al oír aquel nombre, saltó del diván y negóse a creerlo. Mas no tardó en asomar la sonrisa a sus labios, una sonrisa de altivo triunfo y, al mismo tiempo, de profundo e incrédulo asombro. Mavrikii Nikoláyevich, al entrar, pareció desconcertarse, ante aquella sonrisa; por lo menos, detúvose de pronto en medio del cuarto, como indeciso: ¿seguiría adelante o se volvería? El dueño de la casa inmediatamente cambió de expresión, y, con aire de seria perplejidad, adelantóse a su encuentro. Aquél no cogió la mano que le tendían; torpemente, cogió una silla, y, sin decir palabra, sentóse antes que el dueño de la casa, sin aguardar su invitación. Nikolai Vsevolódovich sentóse de costado en su diván y, sin quitarle ojo a Mavrikii Nikoláyevich, callaba y aguardaba.

 - Si puede usted, cásese con Lizaveta Nikoláyevna -dijo, de pronto, Mavrikii Nikoláyevich, y eso fue lo más curioso: habría sido imposible inferir por el tono de su voz qué era aquello: súplica, recomendación, concesión u orden.

Nikolai Vsevolódovich continuó callado; pero el huésped, por lo visto, había dicho ya todo lo que había ido a decir, y lo miraba terco, aguardando su respuesta.

 - Si no me equivoco (aunque, por lo demás, es esto harto cierto), Lizaveta Nikoláyevna está ya comprometida con usted -dijo Stavroguin, finalmente.

 - Comprometida -asintió Mavrikii Nikoláyevich con voz firme y clara.

 - ¿Han... reñido ustedes?... Y usted dispense, Mavrikii Nikoláyevich.

 - No, ella me "ama y me estima": tales son sus palabras. Sus palabras son más preciosas que todo.

 - De eso no hay duda.

 - Pero usted sabe bien que, aunque esté ella bajo el mismo yugo, en llamándola usted, nos deja a mí y a todos y se va con usted.

 - ¿Bajo el mismo yugo?

 - Y después del yugo.

 - ¿No estará usted equivocado?

 - No. Por entre el constante odio que le demuestra, sincero y pleno, resplandece a cada instante el amor..., la locura..., el más sincero y desmedido amor y... locura. Por el contrario, al través del amor que por mí siente se trasluce el odio... más grande. Nunca hubiera podido yo antes imaginarme esas metamorfosis.

 - Pero yo me admiro. ¿Cómo es posible, sin embargo, que venga usted a ofrecerme la mano de Lizaveta Nikoláyevna? ¿Tiene usted algún derecho para ello? ¿O es que viene usted de parte de ella?

Mavrikii Nikoláyevich frunció el ceño, y por un instante bajó la cabeza.

 - Mire usted: todo eso sólo son palabras por parte de usted -dijo de pronto-, palabras vindicativas y triunfales; estoy seguro de que usted comprenderá entre líneas, y, además, ¿hay aquí margen para una vanidad mezquina? ¿No es bastante satisfacción para usted? ¿Será preciso insistir, poner los puntos sobre las íes? Pues bien; pondré los puntos sobre las íes, si tanta falta le hace a usted humillarme; derecho no tengo ninguno; que venga de parte de ella, es imposible. Lizaveta Nikoláyevna no sabe nada de esto; pero su novio ha perdido el último destello de inteligencia y resulta digno del manicomio, y por si algo faltaba, viene él mismo a contárselo a usted. En todo el mundo, sólo usted puede hacerla a ella feliz... y sólo yo... desdichada. Usted la hace rabiar, usted la persigue, pero no sé por qué no se casa con ella. Si se trata de una disputa amorosa ocurrida en el extranjero, si es preciso sacrificarme a mí..., sacrifíquenme. Ella es muy desdichada, y yo no puedo sufrirlo. Mis palabras no son un consentimiento ni una orden, así que no pueden herirle en su amor propio. Si usted quisiese ocupar mi puesto ante el altar, podría hacerlo sin ningún permiso de mi parte, y yo, sin duda, no tendría que venir a verle, insensato. Tanto más cuanto que nuestra boda, después de este paso que acabo de dar, es imposible. ¿No sería un miserable si la llevase ahora al altar? Lo que yo hago aquí y el hecho de entregársela a usted, su más irreconciliable enemigo, representan a mis ojos una bajeza tal, que yo seguramente no lo soportaré.

 - ¿Va usted a pegarse un tiro cuando nos echen a nosotros las bendiciones?

 - No, mucho después. ¿Para qué manchar de sangre su traje de boda? Pero es posible también que no me mate ni ahora ni luego.

 - Al hablar así se propone usted, sin duda, inquietarme.

 - ¿A usted? ¿Qué puede significar para usted una simple mancha de sangre?

Se puso pálido, y los ojos le echaron fuego. Siguió un minuto de silencio.

 - Disculpe usted las preguntas que le hago -empezó de nuevo Stavroguin-. Alguna de ellas no tengo el menor derecho a hacérsela, pero una sí tengo pleno derecho a formulársela; dígame usted: ¿en qué datos se funda para pensar así de mis sentimientos hacia Lizaveta Nikoláyevna? Me refiero al grado de esos sentimientos, la creencia en el cual le ha permitido a usted venir hasta aquí... y aventurarse a esa proposición.

 - ¿Cómo? -y hasta se estremeció un tanto Mavrikii Nikoláyevich-. Pero... ¿Acaso no ha pretendido su mano? ¿Es que no la ha pedido ni quiere pedirla? ¿No lo adivina ni lo quiere adivinar?

 - En general, de mis sentimientos respecto a ésa u otra mujer, no puedo hablar con tercera persona ni con nadie, fuera de esa sola mujer. Dispense usted, hasta ese punto soy raro. Pero, en cambio, voy a decirle a usted en todo lo demás la verdad: yo soy casado y no puedo casarme ni "pedir la mano" de ninguna mujer.

Mavrikii Nikoláyevich quedóse tan estupefacto, que se echó hacia atrás en su asiento, y un rato quedóse mirando de hito en hito a Stavroguin.

 - Figúrese usted, yo jamás lo habría pensado -balbuceó-. Usted dijo entonces, aquella mañana, que no era casado..., y yo me creí que no lo era...

Estaba horriblemente pálido; de pronto dio con todas sus fuerzas un puñetazo en la mesa.

miércoles, 8 de mayo de 2013

VOGT, MOLLESCHOTT Y BÜCHNER EN ATRILES (Demonios, Dostoievski)

En el distrito (el mismo que acababa de visitar Piotr Stepánovich), un subteniente había sido objeto de una reprimenda verbal de parte de su jefe inmediato. Sucedió aquello delante de toda la compañía. El subteniente era un hombre joven, recién llegado de Petersburgo, siempre taciturno y hosco, grave de aspecto, aunque al mismo tiempo bajito, gordo y coloradote. No soportó la reprimenda, y de pronto abalanzóse al superior, lanzando un inesperado chillido, que asombró a toda la compañía, y, bajando impetuosamente la cabeza, embistió contra su jefe y con todas sus fuerzas le mordió en un hombro, hasta que, por la violencia, pudieron apartarlo. No había duda que había perdido el juicio; por lo menos averiguóse que en los últimos tiempos habíase entregado a las más inesperadas rarezas.  Había arrojado de su cuarto, por ejemplo, dos imágenes de la patrona, y una de ellas la había hecho pedazos con un hacha. En su habitación tenía colocadas, en sendos soportes, en forma de atriles, las obras de Vogt, Molleschott, y Büchner, y ante cada uno de los tres atriles ardía un cirio de los de las iglesias. Por la cantidad de libros que se encontraron en su casa pudo inferirse que era hombre muy leído. De haber tenido cincuenta mil francos, puede que se hubiera embarcado con rumbo a las islas Marquesas, como aquel segundón "de que con tan alegre humorismo nos habla el señor Herzen en una de sus obras". Al detenerlo, ocupáronle en los bolsillos y en su alojamiento todo un fajo de las más desesperadas proclamas.

LA CONSPIRACIÓN SE DESCUBRIRÍA (Demonios, Dostoievski)

No sé por qué parecíale a ella que en el gobierno se ocultaba, irremisiblemente, una conspiración política. Piotr Stepánovich, con su silencio en unos casos y sus alusiones en otros, contribuía a afianzar en su ánimo aquella extraña idea. Se lo imaginaba en tratos con todo, es decir, con todo lo revolucionario de Rusia, y, al mismo tiempo, adicto a ella hasta la idolatría. El descubrimiento de la conspiración, la gratitud de Petersburgo, el progreso de la carrera, la eficacia del "mimo" a los jóvenes para tenerlos a raya..., todo eso bullía en su fantasioso cerebro. Porque así como había salvado, sometido a Piotr Stepánovich (de eso estaba inquebrantablemente convencida), salvaría también a los demás. Ninguno, ninguno de ellos se perdería; ella los salvaría a todos; los encarrilaría, daría informes de ellos en ese sentido; se conduciría con miras a una suprema justicia, y hasta es posible que la historia y todo el liberalismo ruso tuviesen que bendecir su nombre; pero la conjuración, sin embargo, se descubriría. Todas las ventajas de un golpe.

martes, 7 de mayo de 2013

'LA BÚSQUEDA DE DIOS' (Demonios, Dostoievski)

 - (...) Los pueblos se desplazan y mueven por otra fuerza, imperiosa y dominadora, cuya procedencia nos es desconocida e inexplicada. Esa fuerza es la fuerza de la insaciable ansia de llegar hasta el final, y al mismo tiempo niega el final. Es la fuerza de la continua e incansable afirmación de su existir y la negación de la muerte. El alma de la vida, como dicen las Escrituras; la "corriente de las aguas vivas", con la desecación de las cuales nos amenaza tanto el Apocalipsis. El principio estético según dicen los filósofos; el principio moral, como también lo llaman. "La búsqueda de Dios" como yo suelo denominarla. La finalidad de todo movimiento de un pueblo, en toda nación y en todo período de su vida, es únicamente la búsqueda de su dios, indefectiblemente suyo, y la fe en él como en el único verdadero Dios es la personalidad sintética de todo el pueblo, tomado desde el principio hasta el fin. (...)

- No pienso que no las haya cambiado -observó Stavroguin con cautela-. Usted las acogió apasionadamente, y apasionadamente las ha alterado, sin advertirlo. Basta ese detalle de que usted rebaja a Dios a la categoría de un simple atributo de la nacionalidad...

Con tensa y especial atención, empezó de pronto a seguir a Schátov, y no sólo sus palabras, sino a él mismo.

 - ¿Que yo reduzco a Dios a la categoría de atributo de la nacionalidad? -exclamó Schátov-. Por el contrario, elevo la nacionalidad hasta Dios. Pero ¿ha sido alguna vez de otro modo? El pueblo... es el cuerpo de Dios. Toda nación sólo se conserva como tal nación mientras tiene su dios propio, y a todos los demás dioses del mundo los excluye, sin excepción alguna, mientras cree que con su dios ha de vencer y echar del mundo a todos los demás dioses. Así han creído todas, desde el principio de los tiempos;  todas las grandes naciones, por lo menos; todas las que por algo han descollado; todas las que se han puesto a la cabeza de la Humanidad. Contra los hechos es imposible arremeter. Los hebreos vivieron únicamente para aguardar al Dios verdadero y dejarle al mundo este Dios verdadero. Los griegos divinizaron la Naturaleza y legaron al mundo su religión; es decir, la filosofía y el arte. Roma divinizó la nación en el imperio, y dejó a las naciones el imperio. Francia, en el curso de toda su larga historia, fue solamente la encarnación y desarrollo de la idea del dios romano, y cayó en el ateísmo, que ellos llaman socialismo, sólo porque el ateísmo es, a pesar de todo, mejor que el catolicismo romano. Cuando una gran nación no cree que ella sola posee la verdad (en ella sola y en ella exclusivamente), si no cree que es la única capacitada y predestinada para resucitar y salvar a todas por medio de su verdad, en seguida se convierte en un material etnográfico, pero deja de ser una gran nación (...) 

lunes, 6 de mayo de 2013

UNA ARAÑA VA SUBIENDO POR LA PARED (Demonios, Dostoievski)

 - ¡Hum!... Yo ahora ya no riño. Yo entonces aún no sabía que era feliz. ¿Ha visto usted la hoja, la hoja del árbol?

 - La he visto.

 - Yo veía hace poco una amarilla, un poco verde; pero podrida por los bordes. El viento la había arrebatado. Cuando yo tenía diez años cerraba en invierno, con toda intención, los ojos y me imaginaba una hoja verde, de venas sobresalientes, y el sol resplandecía. Abría los ojos y no creía, de bueno que era aquello, y volvía a cerrarlos.

 - ¿Qué es eso? ¿Alguna alegoría?

 - N...o ¿Por qué? Yo no expongo ninguna alegoría; no me refiero más que a la hoja, a una hoja. La hoja es bella. Todo es bello.

 - ¿Todo?

 - Todo. El hombre es desdichado porque no sabe que es dichoso. Solamente por eso. Eso es todo, ¡todo! El que se da cuenta, inmediatamente es feliz en el mismo instante. Esa nuera se morirá, pero su nena quedará... Todo está bien. De pronto lo he descubierto.

 - Pero y quien se muere de hambre y quien ofende y deshonra a una joven..., ¿también eso está bien?

 - Bien. Y quien le rompe la cabeza por la muchacha, también eso está bien; y quien no se la rompe, también lo está. Todo está bien, todo. Está bien para aquel que sabe que todo está bien. Si ellos supieran que estaba bien, lo estarían; pero mientras no sepan que están bien, no lo estarán. Ahí tiene usted toda la idea, y no la otra.

 - ¿Cuándo supo usted que era feliz?

 - La semana pasada; el martes; no, el miércoles, porque era ya el miércoles, por la noche.

 - ¿Y cómo fue eso?

 - No recuerdo. Yo estaba dando paseos por la sala... Todo da igual. Paré el reloj; eran las tres menos veintitrés minutos.

 - ¿En señal de que el tiempo ha de detenerse? (al alcanzar la felicidad)

Kirillov guardó silencio.

 - No son buenos -empezó, de pronto, otra vez-, porque no saben que son buenos. Cuando se enteren, no forzarán a la muchacha. Es menester hacerles saber que son buenos, y todos, inmediatamente, serán buenos, desde el primero al último.

 - ¿De modo que usted ha caído en la cuenta de que era bueno?

 - Soy bueno.

 - En eso, naturalmente, estoy de acuerdo con usted -murmuró Stavroguin, frunciendo el ceño.

 - El que les enseñe que todos son buenos pondrá fin al mundo.

 - Al que se lo enseñó lo crucificaron.

 - Él viene, y su nombre será hombre-dios.

 - ¿Dios-hombre?

 - Hombre-dios, que ya hay una diferencia.

 - ¿Ha sido usted quien ha encendido la lámpara ante la imagen?

 - Sí, yo la he encendido.

 - ¿Es usted creyente?

 - A la vieja le gusta que la lámpara esté encendida..., y hoy ella no ha tenido tiempo -balbuceó Kirillov-

 - ¿Y usted no reza todavía?

 - Yo le rezo a todo. Mire usted: una araña va subiendo por la pared; yo la miro y le doy gracias por subir por la pared.

Sus ojos volvieron a rebrillar. Miraba a la cara de Stavroguin, con ojos firmes y fijos. Stavroguin frunció el ceño y le miró con disgusto; pero en sus ojos no había burla alguna.

(Stavroguin se encuentra en vísperas de poder perder su vida en un duelo)

 - Apuesto algo a que cuando vuelva por aquí, ya creerá usted en Dios -dijo, levantándose y cogiendo el sombrero.

 - ¿Por qué? -inquirió Kirillov, levantándose también.

 - Si usted se diera cuenta de que creía en Dios, creería; pero como aún no se ha enterado de que cree en Dios, aún no cree -dijo Stavroguin, riendo.

 - No es así -replicó Kirillov, pensativo-. Usted ha tergiversado mi idea. Ésa es una broma mundana. Recuerde lo que usted significa en mi vida, Stavroguin.

domingo, 5 de mayo de 2013

¿POR QUÉ? (Demonios, Dostoievski)

¿Que no he contestado a su "por qué"? ¿Que está usted aguardando mi contestación a su "por qué"? -dijo el capitán, guiñando el ojo-. Esas palabrillas de "por qué" se hallan difundidas por todo el Universo desde el primer día de su creación, señora, y la Naturaleza toda, a cada instante, le grita a su Creador: "¿Por qué?", y hace siete mil años que no obtiene contestación. ¿Es justo que precisamente el capitán Lebiadkin vaya a contestar eso, señora?

sábado, 4 de mayo de 2013

EL SECRETO DEL ENGAÑO (Demonios, Dostoievski)

 - Sí, también es verdad, porque Liputin... ¡es un caos! Pero ¿es verdad lo que dijo antes de que usted quería escribir un libro?

Yo me excusé y le aseguré que no trataba de examinarlo. Él se puso encarnado.

 - Dijo verdad: yo escribo. Sólo que eso es igual.

Por un minuto guardamos silencio; él, de pronto, sonrióse con su pueril sonrisa de antes.

 - Eso él mismo lo sacó de su cabeza, de los libros, y él fue quien me lo dijo primero; sólo que ha comprendido mal, porque yo busco únicamente las causas de que la gente no se atreva a matarse; eso es todo. Pero todo eso es igual.

 - ¿Cómo que no se atreva la gente? ¿Acaso hay pocos suicidios?

 - Poquísimos.

 - ¿Lo cree usted así?

No contestó; levantóse y pensativo, púsose a dar vueltas por la habitación.

 - ¿Qué es lo que retrae a la gente, según usted, del suicidio? -preguntéle, con curiosidad.

Parecía ensimismado, como haciendo memoria de lo que me hablaba.

 - Yo..., yo todavía sé poco...; dos prejuicios la retraen, dos cosas, sólo dos: una muy pequeña, otra muy grande.

 - ¿Cuál es la pequeña?

 - El dolor.

 - ¿El dolor? Pero ¿tanta importancia tiene... en ese caso?

 - Es lo primero. Hay dos clases de suicidas: o los que se matan por una pena muy grande; o los que lo hacen por rabia, o porque están locos, o por cualquier otra causa...; éstos lo hacen de pronto. Éstos no sólo piensan poco en el dolor, sino que proceden de pronto. Pero los que están en su juicio..., ésos lo piensan mucho.

 - Pero ¿acaso los hay que estén en su juicio?

 - Muchísimos. Si no fuera por los prejuicios, aún abundarían más, mucho: lo sería todo el mundo.

 - ¿Todo el mundo nada menos?

Él guardó silencio.

 - Pero ¿acaso no hay medios de morir sin dolor?

 - Imagínese usted -dijo, deteniéndose delante de mí-, imagínese una piedra del tamaño de una casa grande; está colgando, y usted, debajo de ella; si le cayera encima, en la cabeza..., ¿sentiría dolor?

 - ¿Una piedra como una casa? Sin duda que sería horrible.

 - Yo no me refiero al miedo; pero ¿habría dolor?

 - ¿Una piedra como una montaña, de un millón de pudes? Naturalmente que no habría dolor.

 - Tiene usted razón; pero en tanto no cayese, temería usted mucho que hubiese dolor. El primer hombre de ciencia, el primer doctor, sentirían mucho miedo. Todos sabrían que no habría dolor, y, no obstante, todos temerían que lo hubiese.

 - Bueno, ¿y la segunda razón, la grande?

 - El más allá.

 - Es decir, ¿la expiación?

 - Es lo mismo. El más allá; simplemente, el más allá.

 - Pero ¿no hay ateos que no creen lo más mínimo en el más allá?

Volvió a guardar silencio.

 - ¿Piensa usted por usted?

 - No hay más remedio que pensar cada cual por uno -declaró, poniéndose colorado-. La libertad absoluta existirá cuando dé lo mismo vivir que no vivir. Ésa es toda la finalidad.

 - ¿Finalidad? ¡Pero entonces nadie querrá vivir!

 - Nadie -profirió enérgicamente.

 - El hombre le teme a la muerte, porque ama la vida: he ahí cómo yo lo entiendo -observé-, y lo que manda la Naturaleza.

 - Eso es ruin, y todo eso es un engaño -centelleábanle los ojos-. La vida es dolor, la vida es espanto, y el hombre es desdichado. Ahora todo es dolor y espanto. Ahora el hombre ama la vida. Y así obra. La vida se da ahora por dolor y espanto, y todo eso es un engaño. Ahora el hombre no es todavía ese otro hombre. Surgirá un hombre nuevo, feliz y orgulloso. Al cual le dará lo mismo vivir que no vivir; ¡ése será el hombre nuevo! Quien suprima el dolor y el espanto, ése será un dios. Y el otro Dios dejará de ser.

 - Según eso, ¿para usted existe Dios?

 - Existe y no existe. La piedra no produce el dolor; pero en el miedo a la piedra hay dolor. Dios es el dolor del miedo a la muerte. Quien venza el dolor y el miedo, ése será Dios. Entonces empezará una nueva vida, entonces existirá el hombre nuevo, todo será nuevo... Entonces la historia se dividirá en dos partes: del gorila al aniquilamiento de Dios y del aniquilamiento de Dios a...

 - ¿Al gorila?

 - ... al cambio en la tierra y del hombre físico. Será Dios el hombre, y cambiará físicamente. Y el mundo cambiará también, y los actos cambiarán, y las ideas y los sentimientos todos. ¿No cree usted que el hombre ha de cambiar entonces en lo físico?

 - Si ha de dar lo mismo vivir que no vivir, todos se matarán, y en eso quizá consista el cambio.

 - Eso es igual. Matarán a la mentira. Todo el que desee la plena libertad está obligado a atreverse a matarse. El que se atreva a matarse descubre el secreto del engaño. No hay más libertad que ésa: ahí está todo, y no hay nada más. Quien se atreve a matarse es Dios. Ahora todos pueden hacer que no haya Dios ni nada. Pero nadie lo hizo hasta ahora ni una sola vez.

 - Suicidas los ha habido a millones.

 - Pero ninguno por esa causa, sino todos por miedo y no con ese fin. No con el fin de matar el miedo. Quien se mata sólo por eso, por matar el miedo, ése inmediatamente será Dios.

viernes, 3 de mayo de 2013

POR CREER 'EN UN DIOS' (Demonios, Dostoievski)

Nuestro maestro creía en Dios. "¡No comprendo por qué aquí todos me tienen por ateo! -solía decir-. Yo creo en Dios, mais distingons; yo creo como en el Ser que se reconoce en mí a sí propio. No puedo creer como mi Nastasia (la criada) o como cualquier señorito, que cree 'por si acaso'..., o como nuestro simpático Schátov cree 'a la fuerza', como el eslavófilo moscovita. Por lo que se refiere al cristianismo, con el sincero respeto que me inspira, yo... no soy cristiano. Antes pagano, como el gran Goethe, o como los antiguos griegos. Ya eso sólo de que el cristianismo no haya comprendido a la mujer..., según tan magnifícamente ha descrito George Sand en una de sus novelas geniales, bastaría. Cuanto a las devociones, ayunos, etcétera, ¡no comprendo qué tenga yo que ver con eso! Por más que se afanen aquí nuestros denunciadores, yo no quiero ser jesuita. El año cuarenta y siete, Bielinskii, que estaba en el extranjero, escribió a Gógol su famosa carta recriminándole violentamente por creer 'en un Dios'. Entre nous soit dit, nadie puede imaginarse nada más cómico que el instante en que Gógol (¡el Gógol de entonces!) leyó aquella frase y ... ¡toda la carta! Pero bromas aparte, y puesto que yo, a pesar de todo, estoy de acuerdo en lo esencial de la cosa, diré y recalcaré: ¡ésos eran hombres!... Sabían amar a su pueblo, sabían sufrir por él y sabían, al mismo tiempo, discrepar de él cuando hacía falta no darle la razón en ciertas ideas. ¡No podía, efectivamente, Bielinskii buscar su salvación en el aceite de vigilia o en el rapónchigo con guisantes!..."

martes, 4 de mayo de 2010

LOS PREMIOS DARWIN

. UNA BROMA MACABRA
.
QUE HOMENAJEA A TODO AQUEL

QUE SE QUITE DE EN MEDIO

Y POR TANTO,

FAVOREZCA

LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO,

DE FORMA ESTÚPIDA O ABSURDA.



REQUISITO 1 :

MORIR O QUEDAR ESTÉRIL,

ES DECIR, NO DEJAR DESCENDENCIA
.

REQUISITO 2:

LA FALTA DE SENSATEZ
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La imprudencia debe ser única y sensacional.
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REQUISITO 3: LA AUTOINMOLACIÓN

REQUISITO 4: PROCEDER CON "SANO" JUICIO


REQUISITO 5: LOS HECHOS DEBEN SER CREÍBLES
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SE DEBE COMPROBAR LA VERACIDAD.
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NO PARTICIPA:
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* Quien muere por accidente de tránsito
al manejar en estado de ebriedad.
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* Quien muere por sobredosis.
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NO PARTICIPA:
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* Quien muere al practicar deportes extremos.
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* Quien muere por ser adicto al trabajo,
y muere por exceso de trabajo.
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NO PARTICIPA:
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* Quien muere por no seguir tratamientos médicos
debido a creencias religiosas o supersticiones.
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* Quien muere por no quererse aplicar
las vacunas para prevenir enfermedades.
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NO PARTICIPA:
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* Quien muere por fumar
a pesar de la múltiples advertencias
y campañas de prevención.
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* Quien muere por vivir en las laderas de un volcán
que en algún momento puede entrar en actividad.
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Los Premios Darwin
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se enfocan a:
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muertes absurdas únicas y extrañas.
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I'm gonna wake up, yes and no
I'm gonna kiss some part of
I'm gonna keep this secret
I'm gonna close my body now
.
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I guess, die another day
.
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I guess I'll die another day
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Sigmund Freud
Analyze this
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I'm gonna break the cycle
I'm gonna shake up the system
I'm gonna destroy my ego
I'm gonna close my body now
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Uh, uh
.
.
I think I'll find another way
There's so much more to know
I guess I'll die another day
It's not my time to go
.
.
For every sin, I'll have to pay
I've come to work, I've come to play
I think I'll find another way
It's not my time to go
.
.
I'm gonna avoid the cliché
I'm gonna suspend my senses
I'm gonna delay my pleasure
I'm gonna close my body now
.
.
I guess, die another day
.
.
I guess I'll die another day
.
.
I think I'll find another way
There's so much more to know
I guess I'll die another day
It's not my time to go
.
.
Uh, uh[Laugh]
.
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I guess, die another day
.
.
I guess I'll die another day
.
.
Another day
Another day
Another day
.
Me voy a despertar si y no
Voy a besar una parte de algo
Voy a guardar este secreto
Voy a cerrar mi cuerpo ahora
.
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Yo creo, morir otro día
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Yo creo que moriré otro día
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.
Sigmund Freud
Analiza esto
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Voy a romper el ciclo
Voy a sacudir el sistema
Voy a destruir mi ego
Voy a cerrar mi cuerpo ahora
.
.
Uh, uh
.
.
Yo creo que encontraré otro camino
Hay mucho por saber
Yo creo que moriré otro día
No es tiempo de irme
.
.
Por cada pecado, yo tendre que pagar
Yo he venido a trabajar, yo he venido a jugar
Yo creo que encontraré otro camino
No es tiempo de irme
.
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Voy a evitar lo común
Voy a suspender mis sentidos
Voy a detener mi placer
Voy a cerrar mi cuerpo ahora
.
.
Yo creo, morir otro día
.
.
Yo creo que moriré otro día
.
.
Yo creo que encontraré otro camino
Hay mucho por saber
Yo creo que moriré otro día
No es tiempo de irme
.
.
Uh uh{risas}
.
.
Yo creo, morir otro día
.
.
Yo creo que moriré otro día
.
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Otro día
Otro día
Otro día
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COMMEMORATING THOSE INDIVIDUALS
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WHO ENSURE
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THE LONG-TERM SURVIVAL OF OUR SPECIES
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BY REMOVING THEMSELVES
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FROM THE GENE POOL
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IN A SUBLIMELY IDIOTIC FASHION
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