Ulrich dijo:
-¡En el fondo, es una protesta contra el mundo!
Y luego añadió:
-Ya conoces a Walter: hace mucho tiempo que no nos vemos con buenos ojos; pero aún cuando me enfado con él, y también cuando sé que le irrito, no dejo de sentir a menudo, sólo al verlo, un sentimiento de afecto, como si nuestra forma de estar en desacuerdo fuese una forma de acuerdo. Mira, en la vida entiende uno muchas cosas sin estar de acuerdo con ellas; de ahí que la posibilidad de estar de acuerdo con alguien antes de entenderlo es una insensatez tan bella como un cuento de hadas, es como cuando, en primavera, el agua baja hacia el valle desde todas partes.
Ulrich sintió que era realmente así, y pensó: 'Tan pronto como consiga no tener respecto a Agathe ningún egoísmo o egocentrismo, ningún sentimiento de fea indiferencia, entonces atraerá y sacará de mí las cualidades, como la montaña magnética atrae la brújula. Moralmente, me veo disuelto en átomos primitivos, en un estado en el que no soy ni ella ni yo. ¡Puede que sea esto la bienaventuranza!'
Pero se limitó a decir:
-¡Es tan divertido mirarte!"
-¡Es divertido que estemos tan satisfechos de ser hermano y hermana! ¡Todo el mundo ve en ello una relación normal, y nosotros le ponemos algo de insólito!"
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