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IL POSTINO

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sábado, 7 de noviembre de 2009

APUESTA VITAL

Nadie le requería por la fuerza que participara en el ruedo, porque hay muchos toros y no todos nacen para toreros, pero su elegancia, su cultura, su posición de bienestar, de pronto, le muestran una asignatura pendiente, debe liberar a su patria.

Llega en el primer avión que aterriza en su patria, es una celebridad, por sí mismo derrotaría a cualquier oponente porque la gente lo admira, pero esto si hubiera reglas justas, competirá contra quien detenta el gobierno, esto está hechizado por malas artes, quiere decir que quien compite sin estar de acuerdo con quien dirige el país se convierte en un barco a la deriva, o en un avión parado sin mayor oportunidad de vuelo, te quedas solo en el mar o te quedas sin combustible para escapar, ya perdiste, la suerte está echada, te pusiste de lado de los que no se agachan a la voluntad del Gordo, pero en el juego democrático se claudica ante la evidencia de derrota.

Te piden aceptar un cargo, te lo mereces, has puesto a tambalear la estabilidad del régimen, pero te denigra que siendo alguien con capacidad, alcurnia y mayor visión, te comisionen a la obediencia, ¡pero qué ha hecho mal el intrépido aviador que tenía la simpatía popular de su lado! Si juegas tienes que saber quién tiene la baraja, no puedes entrar a jugar si tú no tienes la baraja, y no te la prestan porque entonces sí se les pone difícil, es como que si te apoderas de la estructura ya no necesitas ni al Gordo. En un plano electoral, mientras siga siendo de mayor peso, la intervención gubernamental, los dados están cargados, no se puede negar que la estructura que implica movilización de gente conduce a que el Gordo se reelija por los siglos de siglos, aunque se invente el estribillo de "Sufragio Efectivo No Reelección". El Gordo Obregón fue reelecto y aunque festejó poco por el atrevimiento de un cristero, superó la barrera de ser nuevamente el mismo Gordo a ocupar el mismo cargo, luego fue un partido Gordo que se apoderó del país por muchos años, hasta que llegó el Gordo con Botas y ahora que entre dos se dividieron el Gordo, uno con panza y el otro inflado. Pero el Gordo se perpetúa, no hay ni cambio ni mejora, es el mismo ambiente de espera de un Cussirat que baje de un cohete para ver si por fin alguien gana la simpatía de la gente y saca por fin a los Gordos (con panza, el otro inflado) de la película.

No queda de otra, hay que reventar al Gordo, es la decisión de Cussirat, y en un gesto de mucha pompa, vuela los baños exóticos del Gordo, por fin le llega al Gordo su realidad, estar atrapado y sin confianza para creerte limpio e higiénico, los baños esa intimidad liberan lo sucio y fétido de ese ambiente donde solo el Gordo se lava las manos, porque él no se equivoca y los demás si pagan sus culpas. Cussirat falla, nada más provoca una reacción desesperada y agresiva del Gordo.

Va otro asalto, y quiere llevar su enojo hasta el mismo búnker del Gordo, pero la valla no lo deja pasar y no será recibido ni contestado, será pues ignorado por el Gordo, como si de pronto el Gordo se aposentará sobre Cussirat y lo inmovilizará, cualquier semejanza con El Proceso de Kafka es una cruda realidad.

Por fin, la idea surge, lo agarraran cuando vaya a su ver su espectáculo favorito, que puede ser el fútbol, pero en el caso de la novela es la pelea de gallos, en fin, al Gordo le gusta que ganen sus gallos, y cuando pierden el mismo como monstruo les arranca con una mordida el pescuezo, porque sólo la bendición de arriba da dirección hacia quien va a ganar, son Elegidos, Uncidos, Mesías, y demás gallos puestos a pelear que no deben ni por asomo perder, su condena es ser patrimonio del Gordo, y los quiere como sus pequeños hijos.

Por dónde va a pasar, pero es como Siete Vidas, le pegan al Embajador de un país, se confunden, pero el Gordo sale ileso, y es cuando se mitifica, es inmortal, es Dios, y con el Gordo uno no se mete porque es invulnerable o como se llegó a decir él mismo es indestructible. Cussirat tiene miedo con Superman no se mete y se le olvidó la Kriptonita. El Gordo que cruza el canal seguido de una bola de borrachos que lo adulan, es el más popular y la única solución es maten al león.

Triste final, Cussirat huye, y él está herido, no poder cambiar el régimen del Gordo, y salir exiliado, pero el Gordo no es vengativo lo deja huir porque no quiere más mártires, pero algún día el Gordo pagará su benevolencia, un cabo suelto ha dejado.

Cussirat, de origen aristocrático, tendrá que esperar que alguien consiga derrotar a ese Gordo adulado por las masas, pero que sólo acaudala para sus intereses.

AJEDRECISTA DA JAQUE MATE

Pereira, ese hombre gris que corre con su maletín, toma el tranvía, va a dar clases en una escuela, compra pescado para llevar a su casa, parece tener una vida predestinada a nada.

Pero nunca ha desesperado, pacientemente por las tardes, recibe en su casa a su contrincante en el ajedrez, y se disponen a jugar las partidas que les permita el tiempo, es un jugador que siempre está abierto a iniciar el juego, tal parece que no hay tentación al abandono, pecado mayor en el ajedrez, pues es admitir la derrota de antemano, quizá porque la señal de poderío es nula o limitada, no se encuentra ante la posibilidad de arremeter y conseguir la victoria.

El ajedrez, juego de mentes que conquistan espacios y en la ventaja dominan al oponente, ¿qué hacer si te encuentras ante un pelotón de fusilamiento? Nada salva de ser fusilado. ¿qué hacer si te encuentras a punto de pegarle al Gordo? Pasadle la factura al Gordo.

Un jugador de ajedrez tiene que comer, y no cualquier bazofia, desde luego que no gusta de ver quejándose a su esposa por una enfermedad, además no soporta a su entrometida suegra opinando que todo lo que hace está mal, no se diga que no debe vestir un traje raído y unos zapatos de pobretón.

Un jugador de ajedrez tiene su dignidad, y si está es pisoteada lo orillan a pasadle la factura al Gordo, a tumbar al Rey, lo convierten en un hombre sin miramientos.

Desconfiad de quién no crees que debes desconfiar, porque el azar es así, el obuz o la escopeta lo puede tener un niño como en el film Babel, y el disparo es letal.

Hasta dónde debe controlar el Gordo su pánico a ser reventado, pues es sabido que quién se crea una escenografía de fantasías, no se percata quién lo detesta o quién lo odia. En el film El Padrino dicen que los enemigos se mantienen cerca, porque cuando se les pierde la mirada, la situación es ingobernable, es como esos señores de la guerra que desde un búnker o un sótano o quizá desde una mansión lujosa o complejo empresarial no dan la cara pero si dan los golpes desde su posición oculta para golpear intereses. Porque el que apuesta al fracaso de otro no tiene nada que perder más que seguir tramando, urdiendo, hasta que consigue la meta.

El ajedrecista puede aparentar ser un Don Nadie, pero él sabe que es buen jugador, mueve en avanzada sus piezas, o espera el error del contrario con una buena defensa, por lo que nadie anticipa qué planea su mente hasta que las circunstancias se presentan: le dan una pistola y lo ponen frente al Gordo. Todavía el Gordo en su trono donde reparte dádivas, le quiere regalar unos chicles por haber representado para su felicidad la vanagloria de una obra artística, pero el fogonazo es directo al talón de Aquiles: no hay salvavidas contra un ajedrecista, va a matar al rey jugada por jugada, hasta que se presente el error, cuando tome ventaja sobre el contrincante.

¡Adiós al Gordo! parafraseando a Gabriel Zaid.