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IL POSTINO

IL POSTINO

viernes, 30 de septiembre de 2016

CITA CON EL PASADO

Me esperaba más cuando el pasado (Ella) irrumpe,
fue un final muy dulzón,
y de vivir en sueños malogrados...


Mi cita con Ella fue en el Café "El Muro",
no pude competir contra un tipo
que llevaba como novedad "Canadian Bacon",
y exponía la importancia de "Bowling for Columbine".
Para una canadiense seguramente
suena excitante ver cómo se burlan de su país,
claro, a los canadienses con su vida feliz
no los puedes provocar con nada,
viven en su burbuja protectora
y aunque se bromee sobre los pilares de Canadá,
ningún Samsón puede derribarlos,
ya ni siquiera modificarlos,
por ello, es tan tranquila y normal
la escena donde el policía le pide
al personaje de John Candy
que las groserías escritas en inglés,
fueran traducidas al francés
porque las dos lenguas son oficiales,
y no se puede discriminar a ninguna de ellas.

En el Café "El Muro", prestan los naipes
o el dominó, se me hubiera ocurrido
invitarlos a abrir un juego de azar,
y así esconder que yo no sabía mucho
del entonces popular Michael Moore,
ahora lo odian porque vaticina la derrota
de Hillary y lo que conlleva.

Si bien, un restaurante mexicano,
suena a tomarse unas cervezas
y a comida con mucha grasa,
en el café "El Muro"
venden crepas, sandwiches,
pero hoy también ofrecen cervezas de biberón,
y desde luego, café, té o malteadas.
El café "El Muro" no cae en el estereotipo
que presentan los films "One Day" y "Café Society",
pero un mexicano si se enchila
cuando se burlan de su comida,
quizá el consumo de tortilla, frijoles, chile,
y el uso de abundante grasa
no se puede evitar por el ingreso per cápita
y porque es una tradición arraigada,
un hábito alimenticio.

No creo que vuelva a ver a Ella
en el Café "El Muro",
pero me hizo soñar un rato
el ingenio de Woody Allen
para manifestar que
los sueños se quedan en sueños,
los sueños sólo son sueños,
y al final "la vida es sueño"
como dice el duro dardo
de Calderón de la Barca.


jueves, 29 de septiembre de 2016

ESTADO DE GRACIA

No sé cuánto dure este estado de gracia,
lo incognoscible me quiere fuera del juego,
pero sigo leyendo la gran novela de Musil,
y me da gracia el millonario Arnheim
que encontró su Waterloo en Ulrich,
hay cosas que el dinero no puede comprar.

Para Arnheim, un millonario que no tiene valor
de conseguir lo que le apasiona: Diotima,
cree que "el hombre sin atributos"
es un personaje con gracia,
como decimos los latinoamericanos
para bailar La Bamba
se necesita una poca de gracia.

También cuando el abogado
pregunta a Cantinflas:
"¿Cuál es su gracia?",
pues el genial cómico mexicano
contesta: "La facilidad de palabra",
esto en el juicio contra Cantinflas
en el film mexicano "Ahí está el detalle".
Las paradojas de Feenberg
quedan para una buena discusión
de qué impide una verdadera globalización
sin fronteras para la tecnología,
que usando el verbo aceptado
por la Real Academia Española
nos atrevimos a publicar en la entrada:
CANTINFLEANDO A FEENBERG
con una poca de gracia.


En 10 días espero terminar el último tomo
de "Der Mann Ohne Eigenschaften"
y parece que alcanzaré otro deseo más
que ya se pagó el anticipo con el dinero
que obtengo trabajando en mi humilde empleo.

Soy feliz si me permito gozar mañana
de apreciar los films "Cafe Society" del inteligente Woody Allen,
y "Genius", que seguramente será una historia que me fascine,
aunque no sé si el título es demasiado ambicioso.

Ahora, en mi dimensión desconocida
llamada Chiapas el café es sagrado,
me divierte que "Cafe Society"
tenga una escena en un restaurante mexicano,
por lo menos espero no nos ridiculice como
en el film "One Day" del bestseller del mismo nombre.
Así, mañana veremos lo que expresa la imaginación
de Woody Allen sobre este "Café de Sociedad" o "Café Sociedad".


sábado, 24 de septiembre de 2016

UNA REDENCIÓN ESPECIAL (Der Mann ohne Eigenschaften)


"Diotima, siempre tan delicada, había encontrado también la palabra justa. En uno de aquellos momentos se acordó de que ya el gran Dostoievski había descubierto una cierta relación entre amor, idiotez y santidad interior; pero los hombres actuales, los que no habían conocido la Rusia creyente, necesitaban primero de una redención especial para poder entender aquel pensamiento."

QUE NO PUEDAS LLEGAR, ES LO QUE TE HACE GRANDE.
(Cita de Goethe para el libro de Zweig sobre Dostoievski)


viernes, 23 de septiembre de 2016

UN HERMANO TRAVIESO (Der Mann ohne Eigenschaften)


*****Él se había esforzado por decir aquello con la menor solemnidad que pudo; para regular la expresión de su rostro se encendió otro cigarrillo, y también Diotima, en su perplejidad, aceptó el ofrecido por Ulrich. Adoptó una actitud de burlona obstinación y echó el humo al aire para mostrar su independencia, ya que no le había entendido muy bien. Pero en conjunto, como acontecimiento, le había impresionado el que su primo le hubiera dicho todo aquello precisamente en aquella habitación en la que se encontraban solos, y le chocaba que no se hubiera preocupado en lo más mínimo de acariciar su mano ni de tocar su cabello, a pesar de que ambos habían sentido, como una corriente magnética, la atracción recíproca de sus cuerpos tan próximos. -"Y si de pronto se pusieran..."- pensó ella. ¿Pero qué se podía hacer en aquel cuarto? Diotima miró alrededor. ¿Se portaría como una ramera? ¡Sollozar!, he ahí una palabra de colegiala que se le ocurrió repentinamente. Y si de pronto hiciera ella lo que él pedía: desnudarse, abrazar y cantar... ¿cantar? ¿Tocar el arpa? Diotima le miró sonriente. Ulrich le pareció un hermano travieso en cuya compañía se puede hacer cualquier cosa. También él sonreía. Pero su sonrisa era como una ventana ciega; porque Ulrich, después de haber cedido a la tentación de entretener a Diotima en aquella charla, se avergonzaba de ello. Sin embargo, ella se barruntaba la posibilidad de amar a aquel hombre; la cuestión se le aparecía tal como era a su juicio la música moderna: insatisfactoria, pero desbordante de emotiva heterogeneidad. Y aunque Diotima creía experimentar naturalmente más que él mismo, sus piernas, firmes frente a Ulrich, comenzaron a sentir un ardor secreto, de tal modo que con un gesto que evidenciaba la exagerada duración de aquel coloquio, dijo de repente a su primo: -"Querido amigo, es absurdo lo que estamos haciendo; quédese usted aquí todavía un momento, yo voy a salir antes para presentarme de nuevo a nuestros huéspedes."******

lunes, 12 de septiembre de 2016

ALEVOSÍA

Del gran compositor latinoamericano Aute: "Alevosía",
quien anunciaron se encuentra en coma...


Aute es autor de "Sin Tu Latido" y "L'Amour Avec Toi".



viernes, 9 de septiembre de 2016

PROBLEMÁTICA DEL DERECHO (Der Mann ohne Eigenschaften)

"El mundo estallaría si tuviera que reconocer como verdadero todo lo que pasa por tal, y si hubiera de considerar como permitido todo deseo. Nuestro deber es, en consecuencia, establecer las bases de la auténtica verdad y de la voluntad legítima y, a este tenor, vigilar con inexorable sentido de responsabilidad, a fin de que ese procedimiento cristalice en la clara forma de una idea científica. Tú mismo puedes deducir el significado de cuanto voy a comunicarte. En ambientes profanos, aunque por desgracia también en algunos científicos -los cuales se están rindiendo a las insinuaciones de un siglo enrevesado-, ha surgido desde hace tiempo un movimiento extremadamente peligroso, dirigido a introducir en la formulación de nuestro código penal algunas presuntas enmiendas y mitigaciones. Tengo que adelantar que, a efectos de esta revisión, existe desde hace algunos años una comisión estatal de reconocidos especialistas; a ella tengo yo el honor de pertenecer, así como también mi colega universitario, el profesor Schwung, del cual te podrás acordar repasando aquellos tiempos en que yo no llegué a conocerle bien, razón por la que él pudo pasar como uno de mis mejores amigos. Respecto a las mitigaciones aludidas, ha llegado a mis oídos el rumor -acompañado, al parecer, de clara probabilidad- de que para el próximo aniversario de nuestro reverenciado y bondadoso Soberano, o sea, disfrutando todos, por así decirlo, de esta atmósfera de magnanimidad, se espera gestionar con especial interés la intromisión de tan funestas mitigaciones en nuestras normas jurídicas. Por supuesto, el profesor Schwung y yo hemos decidido declarar la guerra a tales esfuerzos e impedir el cumplimiento de sus propósitos.

Comprendo que tú no estás instruido en las leyes; sin embargo, no ignorarás que la maniobra inicial de los partidarios de esta inseguridad jurídica, falsamente llamada humanidad, consiste en extender el concepto de irresponsabilidad -excluyendo el castigo- mediante la fórmula abstracta de una disminuida imputabilidad, extensiva también a aquellos no pocos individuos que no son ni enfermos mentales ni moralmente normales, y que constituyen el ejército de esos endebles y mentecatos de los que, por desgracia, se encuentra siempre infectada nuestra civilización. Dirás que este concepto de la disminuida imputabilidad -si es que merece el título de concepto, de lo cual dudo yo mucho- debe estar estrechamente relacionado con la interpretación que nosotros damos a la idea de plena responsabilidad o irresponsabilidad; y con esto llego a la médula de lo que quería comunicarte.


Remitiéndome, pues, a la legislación ya existente, y atento a las circunstancias referidas, propuse a la comisión consultiva aquí nombrada, mi idea de dar al concerniente artículo 318 del futuro código penal la siguiente formulación:

'Una acción punible no se considera tal si su autor se encuentra, al cometerla, en estado de inconsciencia o de patológica perturbación de las facultades mentales, por lo cual...'

El profesor Schwung presentó otra proposición que comienza con idénticas palabras. La enunciación suya sigue así: 'por lo cual, queda la acción exenta de libre volición'; mientras que la mía dice: 'por lo cual, ya no posee él la capacidad de reconocer la ilegalidad y su acción'. Tengo que confesar que, al principio, no me di cuenta de la maliciosa intención de esta antilogía. Yo he defendido siempre la teoría de que la voluntad, en el progresivo desarrollo de la inteligencia y de la razón, llega a enseñorearse del deseo, o sea, del instinto, mediante la reflexión y su correspondiente propósito. En consecuencia, una acción querida es acción del pensamiento, y no acción instintiva. El hombre es tan libre como ágil su voluntad; si siente apetitos humanos, es decir, apetitos correspondientes a su organismo sensual -lo cual quiere decir que su mente está perturbada-, entonces no es libre. La voluntad no es casual, es determinación espontánea, necesariamente procedente del yo; por lo tanto, la voluntad se determina en el entendimiento; si el entendimiento se encuentra, pues, perturbado y, en consecuencia, la voluntad no es ya voluntad, hay que concluir que el hombre obra, en tales circunstancias, movido solamente por la naturaleza de su instinto.


Sé perfectamente que hay literatura partidaria de la tesis opuesta; según ella, el pensamiento se determina en la voluntad. Esta es una opinión compartida por algunos juristas modernos, posteriores al año 1787, mientras que la mía tuvo su origen ya en el siglo IV antes de Cristo y ha prevalecido hasta ahora; pero yo quise mostrarme deferente, y así propuse una formulación conciliadora de las dos proporciones. Rezaría así:

'Una acción punible no se considera tal, si su autor se encuentra, al cometerla en estado de inconsciencia o de patológica perturbación de sus facultades mentales; por lo cual, no posee él la capacidad de reconocer la ilegalidad de su acción, y queda ésta exenta de la libre volición.'


Fue entonces cuando el profesor Schwung reveló su verdadera naturaleza. Desdeñó mi deferencia y afirmó arrogantemente que la conjunción 'y' debía ser sustituida por una 'o'. Tú ya ves la intención. En esto se destaca la superioridad del pensador sobre el diletante, en exigir aquél una 'o' disyuntiva donde éste coloca sencillamente una 'y'. Schwung intentó hacerme creer que soy un pensador superficial, proyectando sobre mi espíritu comprensivo -demostrado en aquella 'y' conciliadora de ambas ideas- la sombra de la sospecha de no haber alcanzado a ver, en toda su extensión, la trascendencia de tender un puente entre personas tan contrastantes.

Por supuesto que desde entonces le he salido siempre al encuentro, armado de todas mis fuerzas.

He retirado mi plan de reconciliación y me he sentido obligado a gestionar insistentemente la aceptación de mi texto primitivo, sin variantes de ninguna clase; desde aquel día, Schwung pretende oponerme dificultades con refinada perfidia. Así, aduce que, según mi proposición -fundamentada en la capacidad de reconocer la ilegalidad de las acciones-, una persona que sufriera, como a veces ocurre, de una particular monomanía, y que por lo demás gozara de salud, podría ser absuelta, por motivo de enfermedad mental, sólo cuando se hubiera demostrado que, debido a tales prejuicios infundados, dicha anomalía intelectual suponía la existencia de circunstancias que justificaban su acción y que la excluían de penalidad, de modo que la persona se habría comportado correctamente, si bien en un mundo falso e imaginario. Pero ésta es una objeción baladí, pues también la lógica empírica conoce personas enfermas y en parte sanas, la lógica del derecho no podrá admitir nunca en una misma acción, la mezcla de dos estados jurídicos; para la lógica, las personas o son responsables o no lo son; nosotros podemos además creer que también en personas monomaníacas subsiste la facultad de distinguir el bien del mal. Si ésta es interceptada en un caso particular por tales manías, basta un esfuerzo mayor de la inteligencia para restablecer el equilibrio en el resto del yo, y no hay motivos que valgan para ver aquí motivos especiales.

Inmediatamente he contestado al profesor Schwung, diciéndole que si los estados de responsabilidad e irresponsabilidad no pueden coexistir lógicamente, hay que admitir que, en tales individuos, estos estados se alternan rápida y sucesivamente, con lo cual se presenta a su teoría una dificultad en orden a responder a la pregunta de en cuál de los dos estados se ha desarrollado la acción; pues a este respecto habría que aducir todas las causas con influjo en el acusado desde su nacimiento, y todas las que influenciaron en sus antecesores, los cuales depositaron en él sus cualidades buenas y malas.

Tú no lo creerás, pero Schwung ha tenido la osadía de decirme, en contestación, que eso es así exactamente, porque la lógica del derecho no puede admitir, a propósito de la misma acción, una mezcla de dos estados jurídicos, y por eso es necesario saber, respecto a cada una de las voluntades, si el imputado habría sido capaz, dado su desarrollo psíquico, de dominar o no su voluntad. A nuestros ojos -dice él-, la libertad de nuestra voluntad aparece mucho más clara que las causas de todo lo que sucede; y mientras nosotros seamos fundamentalmente libres, lo somos atendiendo a cada uno de los motivos; así es que hay que concluir afirmando que en tal caso es suficiente un esfuerzo especial de la voluntad para resistir el impulso de las causas delictivas."

miércoles, 7 de septiembre de 2016

ENSAYO SOBRE MORAL (Der Mann ohne Eigenschaften)


Estupendo el primer tomo sobre Ulrich y la moral del extenso libro de Robert Musil.
Espero iniciar hoy el segundo tomo, la galería de personajes interesantes como Clarisse y su "año nietzcheano", el estrafalario millonario Arnheim, el criminal condenado a muerte Moosbrugger (puente de musgo), la soñadora e idealista Diotima, y la seductora Bona-dea (Buena Diosa)...

viernes, 2 de septiembre de 2016

EL AÑO AUSTRIACO -fragmento 3- (Der Mann ohne Eigenschaften)

"Tales puntos fijos, en los que el centro del equilibrio de una persona coincide con el centro del equilibrio del mundo, son, por ejemplo, una escupidera fácil de cerrar, o la desaparición del salero en los restaurantes para evitar que el empleo del cuchillo difunda la peste de la tuberculosis, o la adopción de un nuevo sistema de taquigrafía cuyo incomparable ahorro de tiempo resuelve también en seguida los problemas sociales, o la conversión a un régimen de vida conforme a la naturaleza que puede reprimir la barbarie imperante, pero también una teoría metafísica de los movimientos del cielo, la simplificación del aparato administrativo y la reforma de la vida sexual.


Si las circunstancias le son propicias, el hombre se defiende y se ayuda escribiendo, un buen día, algún libro, sobre un tema cualquiera, o un opúsculo, o al menos un artículo en el periódico, con lo cual contribuye en cierto modo a la relación de las actas de la humanidad, son además un sedativo, aunque no los lea nadie; de ordinario, sin embargo, atraen a algunos lectores que aseguran al autor ser un nuevo Copérnico, después de presentarse ellos como Newtons incomprendidos. La costumbre de buscarse recíprocamente los puntos de la piel es muy beneficiosa y está muy extendida, pero su efecto no dura mucho, porque los participantes se riñen pronto y se quedan otra vez solos como antes; puede suceder también que alguno reúna alrededor de sí un pequeñp círculo de admiradores, quienes con fuerzas conjuntas acusan al Cielo de no apoyar suficientemente a su Hijo Ungido. Repentinamente cayó de gran altura un rayo de esperanza sobre aquel conglomerado de puntos; sucedió así cuando el conde Leinsdorf declaró públicamente que un "año austriaco", si se daba -lo cual no se podía asegurar todavía-. debería estar en armonía con los verdaderos fines de la existencia."

EL AÑO AUSTRIACO -fragmento 2- (Der Mann ohne Eigenschaften)

"Parece que el hombre verdaderamente práctico no ama sin reservas la realidad ni la toma en serio. De niño se esconde bajo la mesa cuando sus padres no están en casa y pretende, mediante este truco simple e ingenioso, dar a la habitación un aire de aventura; de adolescente sueña con un reloj; más tarde en un reloj y en una "muñeca" en la que caiga bien; de adulto en reloj, en mujer y en una posición elevada; y cuando se convierte en cabeza feliz de esta pequeña familia de deseos, y cuando la mueve tranquilo a una y otra parte como un péndulo, le parece que no ha disminuido en nada su provisión de sueños satisfechos. Cuando desea elevarse, necesita de una alegoría. Cuando la nieve le molesta, la compara a los cándidos senos femeninos y, en cuanto llega a aburrirse de los pechos de su mujer, los compara a la blanca nieve: quedaría encantado si un día viera los pezones de su esposa transformados en cornudos picos de paloma o en corales engastados, pero en una comparación poética le seducen.


Es capaz de transformar todo -la nieve en piel, la piel en pétalos, los pétalos en azúcar, el azúcar en polvo, el polvo otra vez en nieve- porque su única preocupación es. al parecer, ver en una cosa otra distinta, lo cual es una prueba de que no puede resistir largo tiempo en ningún lugar donde se encuentra. Mucho menos internamente soporta un kakaniense a su patria. Si se hubiera exigido de él un "siglo austriaco", le hubiera parecido un castigo infernal al que se debía someter poniendo en acción esfuerzos libres y ridículos ante sí mismo y ante el mundo entero. Otra cosa muy diversa fue el "año austriaco". Esto significaba: queremos demostrar lo capaces que somos; pero, por así decirlo, con facultad revocativa y al plazo máximo de un año. Cada uno podía pensar a su gusto; no tenía trascendencia eterna; llegaba al corazón no se sabía cómo. Vivía el más profundo amor a la patria."

EL AÑO AUSTRIACO -fragmento 1- (Der Mann ohne Eigenschaften)

"Un publicista ocasiona al conde Leinsdorf serios disgustos con su invento del "año austriaco". Su Señoría llama urgentemente a Ulrich

El conde Leinsdorf había mandado su invitación en muchas direcciones desafiando a "despertar el pensamiento", pero no hubiera llegado tan lejos, si un influyente publicista, viendo tambalearse todo, no hubiera escrito en su periódico dos grandes artículos en los que exponía lo que a su parecer estaba por hacerse. No sabía gran cosa, ¿cómo lo iba a saber? Sin embargo nadie lo notó; esto fue precisamente lo que le inspiró palabras de un influjo tan electrizante. Inventó la expresión "el año austriaco" y, sin penetrar en su significado, redactó acerca de ella muchas columnas, pero con frases siempre nuevas y unidas al tema como en un sueño provocador de prodigiosos entusiasmos.




El conde Leinsdorf se horrorizó al principio, pero injustamente. El título "año austriaco" revelaba lo que era un genio periodístico, pues fue el instinto de justicia el que lo inventó. Hizo vibrar acordes de emoción que hubieran permanecido mudos ante la expresión de un "siglo austriaco", y la exhortación a colaborar en él hubiera parecido, incluso a personas sensatas, una cuestión de poca monta. No es fácil decir por qué. El sentimiento del conde Leinsdorf daba quizá alas y una cierta imprecisión y semejanza que distraían el pensamiento de la realidad. La imprecisión tiene el poder de elevar y de engrandecer."