Visitas al sitio

IL POSTINO

IL POSTINO

sábado, 21 de agosto de 2010

BANDA DE LOBOS EN CACERÍA

Venía de franquear la barrera aislada,
y el estupor nocturno iba siempre creciendo
del barranco tortuoso en el paseo sin existir,
cuando de repente escuché un ruido ronco y penetrante.
Era ya bien lejos de toda granja,
dentro de una depresión inclinada por una cruz podrida
de la que los viejos brazos parecían predecir el destino:
También, el miedo, con su estremecimiento clandestino,
me sorprendió y me tuvo bruscamente en alerta,
ya que a cien pasos de mí, allá, yo estaba seguro,
el gran líder de los lobos aullaba dentro de la noche verde.

Él se acercaba, guiando su banda embrujada
que cautivaba apenas un hechizo muy poderoso,
y que, llena de hambre, fatigada, flaca y sarnosa,
compacta alrededor de él, trotaba chillando.
La banda de lobos mostraba, con una sorda furia,
sus formidables colmillos que soñaban la matanza,
y sus ojos que brillaban como un fuego mal extinto;
mientras que siempre cada vez más distinto,
grave, dejando desplazar como flotando su carruaje abierto,
y golpeando el aire enfriado de su látigo serpentino,
el gran líder de los lobos aullaba dentro de la noche verde.

La lechuza lanzaba su lamento maullado,
y malos suspiros pasaban gimiendo,
cuando, empinado como un muerto delante de su mausoleo,
él se vino cerca de una roca repugnante y gesticulante.
Todas acuclilladas en círculo sobre el brezal marchito,
las fieras observaban con un aire de ensueño
correr los reflejos blancos de una luna de estaño;
y de pie, surgiendo en medio del agua, la tez
lívida, el ojo ardido de un resplandor inerte,
espectro encapuchado como un monje benedictino,
el gran líder de los lobos aullaba dentro de la noche verde.

Pero ahí está que del fondo del triste valle
una yegua perdida acude relinchando,
babosa, las crines rectas, encolerizada, despeinada,
y se abalanza a través de la banda soñando despierta.
Rápidos como el relámpago, todos, ebrios de barbarie
no hicieron más que un solo brinco sobre la yegua asombrada.
¡Horror! Bajo este bonito cielo de nácar y de satén,
ellos comían el cerebro y hurgaban el intestino
de la pobre yegua que ellos habían escondido;
y para animarlos en su horrible festín,
el gran líder de los lobos aullaba dentro de la noche verde.

En vano, reptando en lo bajo de la cruz desolada,
yo sentía mis cabellos blanquear erizándose,
y la voz desfallecer dentro de mi garganta sofocada:
había bebido este espectáculo atroz y sobrecogedor.
Además, después de un momento de esta carnicería
ciego, en el extremo de la rabia y la glotonería,
harto, lamiendo su pelo que la sangre había teñido,
toda la banda abandonó su informe botín,
y cuando él desapareció sospechoso y con un paso alerta,
lleno de prisa, en los primeros reflejos de la mañana,
el gran líder de los lobos aullaba dentro de la noche verde.



ENVÍO

Monarca del Gran Arte, paroxista y altivo,
aprende que si a veces en la hora de Duende,
temí de avanzar sobre el páramo desierto,
es que para mi oído, en el horizonte lejano,
el gran líder de los lobos aullaba dentro de la noche verde-

No hay comentarios: